La nueva alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, advirtió este domingo 1 de diciembre de 2024 al gobierno prorruso de Georgia que su decisión de congelar hasta 2028 el inicio de las negociaciones de adhesión con la UE «tendrá consecuencias directas» por parte de los Veintisiete.
Este mensaje se produce durante las protestas ciudadanas que han estallado como respuesta a la reciente decisión del primer ministro Irakli Kobajidze.
Georgia y Rusia
El primer ministro georgiano, Irakli Kobajidze, del partido Sueño Georgiano, anunció el 28 de noviembre que el país congelaría las negociaciones para su ingreso en la Unión Europea hasta 2028. Esta decisión ha sido interpretada como un giro hacia Moscú en un momento en que Georgia había estado buscando una mayor integración con Occidente.
La reacción no se hizo esperar; desde entonces, miles de ciudadanos han salido a las calles para expresar su descontento, lo que ha llevado a enfrentamientos violentos con la policía.Kallas, en su primer día en el cargo y durante una visita a Kiev, expresó su preocupación por el retroceso democrático en Georgia y lamentó las señales del partido gobernante que indican un alejamiento del camino hacia la UE.
En un mensaje publicado en redes sociales, afirmó: «Esto tendrá consecuencias directas desde el lado de la UE». Este comentario subraya la creciente preocupación de Bruselas sobre la dirección política que está tomando Georgia bajo el gobierno actual.
Las manifestaciones en Tiflis han sido intensas y han culminado en disturbios. La policía georgiana ha utilizado gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, quienes han levantado barricadas y lanzado objetos a las fuerzas del orden. En la tercera noche consecutiva de protestas, se reportaron enfrentamientos entre los manifestantes proeuropeos y los efectivos antidisturbios, resultando en múltiples detenciones y heridos.
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Kobajidze ha desestimado las críticas tanto de la UE como de Estados Unidos sobre el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes. En una rueda de prensa, defendió las acciones policiales y afirmó que estas habían sido necesarias para proteger el orden constitucional del país. Sin embargo, sus declaraciones han sido recibidas con escepticismo por parte de muchos analistas y opositores que ven en su gobierno un intento de sofocar la disidencia.
La presidenta georgiana, Salomé Zurabishvili, ha hecho un llamado a las autoridades para que eviten la violencia contra los ciudadanos. En sus declaraciones, enfatizó que los georgianos no están dispuestos a aceptar un rumbo hacia una «Georgia rusificada». Su postura contrasta con la del primer ministro Kobajidze y refleja una profunda división política dentro del país.


