Docentes universitarios de Argentina llevan a cabo este jueves, 10 de octubre de 2024, una huelga de 24 horas en respuesta al veto del presidente Javier Milei a la ley de financiación universitaria, una decisión que fue confirmada por el Congreso el día anterior. Este veto ha generado una ola de protestas en todo el país, reflejando la creciente tensión entre el gobierno y la comunidad educativa.
La ley de financiación universitaria, aprobada por el Congreso de Argentina el 13 de septiembre, buscaba actualizar los fondos destinados a las universidades en función de la inflación, que alcanzó un alarmante 236,7% interanual en agosto. Además, la norma preveía una recomposición salarial para los docentes universitarios, quienes han visto sus ingresos disminuir en un 63% frente a la inflación. Sin embargo, el presidente argentino, Javier Milei, vetó esta ley el 3 de octubre, argumentando que su implementación comprometería el equilibrio fiscal del país.
Carlos De Feo, secretario general de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), expresó su descontento durante una entrevista en la radio de la Universidad de Entre Ríos. «¿Qué hace el Congreso? En vez de ratificar una ley que había votado, la rechaza, conociendo el clamor popular», afirmó, haciendo referencia a la masiva manifestación del 2 de octubre donde cientos de miles de argentinos exigieron más recursos para las universidades. De Feo subrayó que «el problema no es financiero», sino que se busca «llevar a la universidad pública a su mínima expresión» y arancelarla, lo que restringiría el acceso a aquellos que no pueden pagar.
La huelga se produce en un contexto donde los sindicatos docentes se están organizando para «resistir» las decisiones del gobierno. De Feo destacó que «miles de jóvenes organizados han tomado las universidades», lo que indica un fuerte descontento entre los estudiantes y docentes por las políticas educativas del actual gobierno.
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El veto presidencial ha sido respaldado por un sector de la oposición en la Cámara de Diputados, donde Milei logró mantener su posición con 160 votos a favor y 84 en contra. Este respaldo se dio a pesar del rechazo generalizado entre los sectores educativos y estudiantiles, quienes consideran que esta medida atenta contra el acceso a una educación pública y gratuita.
Con el veto en firme, la discusión sobre los fondos para las universidades se trasladará al debate parlamentario del proyecto del Presupuesto 2025. La comunidad universitaria está preocupada por las implicaciones que esto tendrá sobre la educación pública en Argentina. Casi 2 millones de personas estudian en las 57 universidades nacionales financiadas por el Estado, y muchos temen que esta situación comprometa su futuro académico.


