Trinidad y Tobago no espera que el nuevo mapa político de Estados Unidos altere su cooperación energética con Venezuela.
Trinidad y Tobago no espera que el nuevo mapa político de Estados Unidos altere su cooperación energética con Venezuela. Así lo declaró este sábado a la agencia EFE el ministro de Energía trinitense, Roodal Moonilal, quien aseguró que las licencias que autorizan a explotar el gas venezolano «están aseguradas», pese a los resultados favorables para los demócratas en las elecciones de medio mandato estadounidenses.
«Estas licencias están aseguradas. Como saben, es una cuestión que compete a la Administración de Estados Unidos, y estamos muy seguros de que nuestro avance tanto en el yacimiento Dragon como en el de Loran continuará», afirmó el titular de Energía. Moonilal hizo hincapié en que no prevé que el resultado electoral altere los planes energéticos de Puerto España, que busca garantizar el suministro de gas natural, reactivar su refinería de petróleo y atraer inversiones para su industria de fertilizantes.
La cooperación energética se apoya en Dragon y Loran
La base jurídica del plan son las autorizaciones específicas emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esas licencias permiten a Trinidad y Tobago, a la Compañía Nacional de Gas (NGC) y a socios internacionales, entre ellos Shell, llevar a cabo actividades relacionadas con el desarrollo del gas venezolano, un recurso que Puerto España considera clave para sostener su industria.
El yacimiento Dragon, situado en aguas venezolanas cerca de Trinidad, alberga unos 4,2 billones de pies cúbicos de gas natural, equivalentes a 118.930 millones de metros cúbicos. Su desarrollo podría contribuir a reponer los suministros de las industrias de gas natural licuado y petroquímica trinitenses, que dependen de un flujo estable de materia prima para mantener su producción y sus exportaciones.
En cuanto al campo Loran, que cuenta con siete yacimientos, Moonilal señaló que se sigue trabajando en un acuerdo de medición y contabilidad que debe completarse dentro del plazo estipulado por la licencia correspondiente. En junio pasado, Venezuela ya había otorgado a la británica Shell una licencia para desarrollar una primera fase de exploración y explotación de Loran, un área con yacimientos transfronterizos con Trinidad y Tobago.
Equipos técnicos viajarán a Venezuela y el cierre se espera en noviembre
El ministro explicó que está previsto que los equipos técnicos viajen primero a Venezuela para ultimar las disposiciones pendientes de los acuerdos. Después, los ministros de Energía de ambos países se reunirán para firmarlos, y el gobierno trinitense espera completar todo el proceso a finales de noviembre, un calendario que convertiría las declaraciones de este sábado en compromisos firmados antes de que termine el año.
El impulso actual no parte de cero. En septiembre, Venezuela y Trinidad y Tobago acordaron trabajar en una cooperación energética y comercial, entre otras áreas, dentro de lo que ambas partes describieron como «una nueva etapa en la historia de las relaciones» bilaterales. El entendimiento energético es la pieza más avanzada de esa recomposición, porque combina el interés venezolano en monetizar su gas con la necesidad trinitense de asegurar suministro.
La refinería de Guaracara entra en el plan de Puerto España
El plan no se limita al gas. Moonilal afirmó que el renovado interés internacional por el refinado, impulsado por los cambios en los mercados energéticos mundiales, ofrece a Trinidad y Tobago la oportunidad de reincorporarse al mercado de los productos petrolíferos. Por ello, su gobierno se prepara para presentar al Consejo de Ministros una propuesta sobre la reactivación de la refinería de Guaracara, situada en Pointe-a-Pierre, en la isla de Trinidad.
De concretarse, la reactivación de Guaracara cerraría el círculo que persigue Puerto España: gas venezolano para alimentar su industria de gas licuado y petroquímica, una refinería de nuevo en marcha y un entorno capaz de atraer inversión extranjera hacia los fertilizantes, tres frentes que el Ejecutivo trinitense presenta como inseparables de su seguridad energética.
Un giro completo tras el año de la ruptura
La afirmación de Moonilal llega después de un año de tensiones que estuvo a punto de enterrar la relación. En diciembre de 2025, el gobierno de Venezuela anunció la extinción de todos los acuerdos y tratos para el suministro de gas natural a Trinidad y Tobago, tras las tensiones diplomáticas y la participación trinitense en maniobras militares con Estados Unidos, que ese año instaló un sistema de radares en la isla de Tobago dentro de su despliegue aeronaval en el Caribe.
Ese despliegue desembocó el pasado 3 de enero en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense en Caracas. Trinidad y Tobago manifestó entonces su apoyo a Estados Unidos y dio permiso a aviones militares para acceder a los aeropuertos de la isla. Sin embargo, tras la captura, las relaciones dieron un giro: en abril pasado, Puerto España reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta encargada y manifestó su deseo de enviar una delegación de alto nivel a Venezuela, el primer paso del acercamiento que ahora se traduce en licencias, equipos técnicos y una firma prevista para noviembre.
Con el conteo de las intermedias aún abierto en varios estados, como ocurre con la pelea por el Senado, la declaración de Moonilal busca despejar la principal duda que pesaba sobre el acuerdo: si un Congreso con mayor peso demócrata podría frenar las licencias. La respuesta de Puerto España, al menos por ahora, es que el gas venezolano seguirá fluyendo hacia los papeles y, si el calendario se cumple, también hacia las plantas de Trinidad.