El papa León XIV en Casavalle denunció este sábado 7 de noviembre la muerte violenta de niños durante su visita a ese barrio humilde del norte de Montevideo, considerado el más inseguro de Uruguay, donde los vecinos conviven a diario con tiroteos vinculados al tráfico de drogas. El pontífice llegó en coche, caminó por sus calles junto al cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, saludó a los fieles en medio de un fuerte dispositivo de seguridad y se reunió con la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el segundo día de su gira de 12 días por Sudamérica.
«No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver», dijo León XIV desde un escenario al aire libre, tras escuchar los testimonios de vecinos que han sufrido la violencia en primera persona. «No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos», sostuvo, antes de sentenciar: «Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles. Mucho menos debería sufrir violencia hasta el extremo de llegar a perder la vida».
León XIV en Casavalle: 41,7 homicidios por cada 100.000 habitantes
Las cifras que rodean la visita explican la fuerza del mensaje. La tasa de homicidios en Casavalle y sus barrios aledaños es de 41,7 por cada 100.000 habitantes, según datos oficiales: cuatro veces la tasa nacional, alimentada sobre todo por las batallas entre bandas armadas del narcotráfico. Y cuatro de cada 10 niños uruguayos viven hoy en la pobreza, según Unicef. En ese contexto, el papa bendijo una docena de viviendas populares recién construidas en el barrio con apoyo de la Iglesia católica y de benefactores de la Papal Foundation, para que sean «un verdadero hogar donde puedan crecer en dignidad, paz y esperanza».




