Ernesto Borges Pérez, un cubano que pasó casi 27 años tras las rejas por un delito de «tentativa de espionaje», fue liberado este jueves 24 de abril de 2025, según confirmó él mismo a la Agencia EFE. Su liberación marca el fin de un largo capítulo en su vida, que comenzó el 17 de julio de 1998, cuando fue arrestado por las autoridades cubanas. En una emotiva declaración desde la casa de su familia en La Habana, Borges Pérez expresó una mezcla de alegría y extrañeza tras su salida de la prisión Combinado del Este.

Ernesto Borges, libre tras casi tres décadas
Borges Pérez, quien trabajó como analista en la Dirección de Contrainteligencia del Ministerio del Interior (Minint), fue condenado a 30 años de prisión por un tribunal militar. Su delito consistió en intentar proporcionar a un diplomático estadounidense información sobre 26 espías que el gobierno cubano planeaba infiltrar en Estados Unidos y otros países, según la ONG Justicia 11J. A lo largo de casi tres décadas, su historia se convirtió en un símbolo de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, así como del costo personal del encarcelamiento político.
Después de 27 años, el prisionero político Ernesto Borges sonríe en libertad junto a su padre Raúl y su hermano César.
Conoce la historia de este gran hombre https://t.co/QvK2QYz1Zg pic.twitter.com/Q5YC1H0Vhc
— Cubanet 🇨🇺 (@CubanetNoticias) April 25, 2025«Me siento muy emocionado, eufórico y también extraño luego de estar tantos años encarcelado. Faltaron tres meses para los 27 años. Me siento feliz», comentó Borges Pérez, quien ahora tiene 59 años. Su tono reflejaba una mezcla de liberación y nostalgia por los años perdidos, así como un profundo deseo de reconectar con su familia.
Durante su tiempo en prisión, Borges Pérez encontró consuelo y apoyo espiritual a través de sacerdotes católicos y miembros de iglesias evangélicas. «Eso me ayudó mucho y abrió el mundo de la fe», afirmó. Con una nueva perspectiva sobre la vida, declaró: «Hoy soy laico-católico, aprendí a ser humilde y a no llenarme de odio». Esta transformación espiritual le permitió crear lo que él describe como su «mundo interior», donde se dedicó a leer, estudiar inglés y esforzarse por superarse a sí mismo.
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Ahora que ha recuperado su libertad, Borges Pérez tiene planes concretos para el futuro. Uno de sus principales objetivos es tramitar su salida del país con destino a los Estados Unidos para someterse a una operación de cataratas. Además, anhela pasar tiempo con su padre y hermanos en Cuba, así como reunirse con su única hija, quien reside en Canadá. «Hace 21 años que no la abrazo», lamentó con emoción.
La liberación de Borges Pérez ha suscitado reacciones diversas tanto dentro como fuera de Cuba. Muchos ven su caso como un ejemplo del deseo de cambio y la búsqueda de justicia en un contexto político complejo. Su historia resuena con aquellos que han enfrentado la represión y el encarcelamiento por motivos políticos en la isla.


