El Reino Unido se ha convertido en el último país en suspender la financiación de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), tras anunciar el despido de varios miembros de su personal por acusaciones de que estuvieron involucrados en los ataques de Hamás del 7 de octubre.
El gobierno del Reino Unido expresó estar «horrorizado» por las acusaciones hechas por Israel y decidió pausar cualquier financiación futura a la UNRWA mientras revisa las acusaciones.
Estados Unidos, Australia, Italia, Canadá y Finlandia ya habían suspendido la financiación adicional a la agencia de la ONU.
La UNRWA, creada en 1949, es la agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas más grande que opera en Gaza, proporcionando atención sanitaria, educación y otro tipo de ayuda humanitaria a los palestinos en Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria. Emplea a unas 13.000 personas dentro de Gaza.
La agencia ha utilizado sus instalaciones en toda Gaza para albergar a cientos de miles de civiles desplazados desde que Israel comenzó su ofensiva en respuesta a los ataques del 7 de octubre.
No es la primera vez que Israel acusa a una rama de la ONU de parcialidad e incluso de antisemitismo, por esta razón la UNRWA ha ordenado una investigación sobre la información proporcionada por el país.
En declaraciones a la BBC, en respuesta a las acusaciones, el ex portavoz principal de la UNRWA, Christopher Gunness, dijo que la suspensión de la ayuda a la UNRWA era desproporcionada y solo puede provocar más sufrimiento en Gaza.
«Un millón de personas desplazadas se están refugiando actualmente en los edificios de la UNRWA y sus alrededores. Ellos son los que sufrirán como resultado de esta decisión», afirmó el señor Gunness, añadiendo: «La reducción de los servicios de la UNRWA también desestabilizará la región en un momento cuando los gobiernos occidentales están tratando de contener una conflagración regional».
Por otro lado, el pasado viernes, un asesor del primer ministro israelí dijo a la BBC que en los ataques de Hamás del 7 de octubre habían participado «personas que reciben sus salarios [de la UNRWA]».
Mark Regev dijo que había información que mostraba que los profesores que trabajaban en las escuelas de la UNRWA habían «celebrado abiertamente» los ataques del 7 de octubre.
Además, mencionó el caso de una rehén israelí que afirmó haber estado retenida en la casa de alguien que trabajaba para la UNRWA. Regev instó a la ONU a investigar los vínculos entre la UNRWA y Hamás, señalando que la agencia tiene un sindicato controlado por el grupo.
Estas acusaciones generaron una fuerte reacción por parte de los principales donantes. El Reino Unido expresó consternación por las acusaciones y anunció que “está pausa pausando temporalmente cualquier financiación futura de la UNWRA mientras revisamos estas acusaciones preocupantes».
La UNRWA ha estado enfrentando dificultades para llevar a cabo su labor humanitaria en la Franja de Gaza, donde la mayoría de la población ha sido afectada por los combates. La suspensión del financiamiento por parte de los donantes complica aún más la situación y plantea desafíos adicionales para la agencia en su misión de brindar asistencia a las personas desplazadas.
Anteriormente, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que suspenderá temporalmente la financiación adicional a la UNRWA debido a las acusaciones y manifestó que estaba “extremadamente preocupado”.
Estas acusaciones han generado una fuerte reacción en la comunidad internacional.
La Unión Europea dijo que evaluaría nuevas medidas «sobre la base del resultado de una investigación completa y exhaustiva».
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo estar «horrorizado por esta noticia».
La UNRWA, por su parte, ha tomado medidas para abordar estas acusaciones. Philippe Lazzarini, jefe de la agencia, afirmó que se está llevando a cabo una investigación completa “para establecer la verdad sin demora”.
Lazzarini anunció la decisión de rescindir inmediatamente los contratos de los miembros del personal implicados en actos de terrorismo, enfatizando la importancia de proteger la capacidad de la agencia para brindar asistencia humanitaria.
«Para proteger la capacidad de la agencia de prestar asistencia humanitaria, he tomado la decisión de rescindir inmediatamente los contratos de estos miembros del personal», añadió Lazzarini.
Asimismo, dijo que cualquier miembro del personal que haya estado involucrado en «actos de terrorismo» deberá rendir cuentas.
Hamás mató a unas 1,300 personas, en su mayoría civiles, y tomó a otras 250 como rehenes. Estos acontecimientos provocaron ataques de represalia por parte de Israel contra Hamás en Gaza, resultando en la muerte de más de 26.000 palestinos, según el Ministerio de Salud del territorio controlado por Hamás.
Estados Unidos, Alemania y la UE se encuentran entre algunos de los mayores donantes de la UNRWA.
La agencia dice que está luchando para llevar ayuda humanitaria a muchos de los 1.7 millones de personas estimadas, casi tres cuartas partes de la población, que han sido desplazadas por 12 semanas de combates. Sin embargo, varias instalaciones de la ONU donde se habían refugiado los habitantes de Gaza han sido alcanzadas por los ataques aéreos israelíes, lo que ha complicado aún más la situación humanitaria en la región.


