El fallecimiento del Papa Francisco en Roma a los 88 años ha provocado un profundo duelo en América Latina, región donde nació y desde donde marcó su pontificado con una visión de una Iglesia más activa, cercana a los pobres y comprometida con los grandes temas sociales y políticos. Su popularidad y conexión con los fieles católicos latinoamericanos quedaron evidenciadas en las expresiones de recuerdo y respeto tras su muerte.
Desde su primer viaje internacional en Brasil en 2013, Francisco convirtió a América Latina en un escenario clave para impulsar una Iglesia que saliera a las calles y no se convirtiera en una ONG. Criticó la inacción del clero y llamó a recuperar fieles que se alejaron, especialmente hacia el evangelismo. Además, visitó favelas y villas miseria, enviando un mensaje claro de inclusión social.
Papa Francisco y la defensa de los pobres
Durante sus 12 años de pontificado, visitó diez países latinoamericanos, mucho más que su antecesor Benedicto XVI, y destacó por su mediación en procesos políticos como el deshielo entre Cuba y Estados Unidos y el apoyo a las negociaciones de paz en Colombia. Su encíclica Laudato Si (2015) fue pionera en vincular la protección ambiental con la justicia social, responsabilizando a países ricos y grandes empresas por el cambio climático y la pobreza.

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Sin embargo, el Papa Francisco mantuvo posturas tradicionales en temas sociales controversiales en la región, como el aborto y los anticonceptivos, a pesar de los avances legales en varios países latinoamericanos. Su popularidad no logró detener la caída del catolicismo en América Latina, donde el porcentaje de católicos bajó del 80% en 1995 a 54% en 2024, con un aumento paralelo de evangélicos y personas sin religión. Además, la Iglesia continuó enfrentando escándalos de abusos sexuales que erosionaron la confianza, especialmente entre los jóvenes.
El Papa tomó medidas para combatir los abusos, endureciendo penas y autorizando juicios contra autoridades eclesiásticas que encubrieran delitos, pero los casos siguieron emergiendo, como la renuncia masiva de obispos en Chile en 2018 y la disolución del movimiento Sodalicio en Perú en 2025 tras denuncias de agresiones.
Pese a las limitaciones, el pontífice dejó un legado de acercamiento a las realidades sociales latinoamericanas, promoviendo la inclusión y el respeto a la diversidad, aunque sin modificar la doctrina oficial. Su gesto de pedir perdón por los crímenes contra pueblos originarios y la condena de la «doctrina del descubrimiento» colonial fueron hitos simbólicos.
El pontificado del primer Papa nacido en América Latina se caracterizó por un equilibrio entre impulso de cambios y respeto a tradiciones, enfrentando retos históricos de la Iglesia en la región y dejando una huella profunda en la relación entre el Vaticano y el continente.


