El papa Francisco atraviesa una etapa de recuperación tras superar una grave neumonía que lo mantuvo hospitalizado durante más de cinco semanas. Aunque el pasado Domingo de Ramos se mostró en mejor estado, sin asistencia de oxígeno y con voz más firme, el Pontífice, siguiendo las recomendaciones médicas de al menos dos meses de reposo y convalecencia, ha decidido delegar en cardenales las principales ceremonias de la Semana Santa.
La decisión, comunicada por la Sala de Prensa de la Santa Sede, responde a la necesidad de preservar su salud, aunque en el Vaticano crece la expectativa sobre su posible presencia en los momentos más simbólicos de la Pascua.
Comunicado oficial del Papa
La Oficina de Prensa del Vaticano informó que el papa Francisco, de 88 años, continúa mostrando signos positivos de recuperación. Su movilidad, respiración y voz han mejorado notablemente, permitiéndole incluso realizar breves encuentros de trabajo y apariciones sorpresivas, como la visita a la Basílica de Santa María la Mayor y su saludo al final de la Misa de Ramos. Sin embargo, el uso de oxígeno de alto flujo se mantiene de forma residual y solo por la noche, en caso necesario.
En este contexto, el Papa ha delegado la Misa Crismal del Jueves Santo al cardenal Domenico Calcagno, presidente emérito de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA). El Viernes Santo, la celebración de la Pasión del Señor será presidida por el cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, y el tradicional Vía Crucis en el Coliseo romano estará a cargo del cardenal Baldo Reina, vicario de Roma. Las meditaciones de este Vía Crucis han sido preparadas personalmente por el papa Francisco, aunque no se ha precisado si fueron redactadas antes o después de su hospitalización.
A pesar de la mejoría, el Vaticano ha evitado confirmar la presencia del Papa en la Vigilia Pascual y en la bendición “urbi et orbi” del Domingo de Pascua, actos que solo pueden ser presididos por el Pontífice. La decisión dependerá tanto de la evolución de su salud como de las condiciones meteorológicas, ya que se prevén lluvias para esos días. Se espera que, aunque sea con esfuerzo y en forma limitada, Francisco imparta la bendición, mientras que el tradicional mensaje pascual podría ser leído por uno de sus colaboradores, dada la recomendación médica de evitar esfuerzos prolongados con la voz.
No se descarta que el Papa realice en privado el rito del lavado de pies, una tradición que ha mantenido desde su época de arzobispo en Buenos Aires y que suele realizar en hospitales o cárceles. Según Matteo Bruni, director de la Sala de Prensa, este gesto podría tener lugar en la capilla de Santa Marta o en el Monasterio Mater Ecclesiae, donde residen monjas benedictinas con las que Francisco mantiene una relación cercana.
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El proceso de recuperación del Papa incluye fisioterapia motora y respiratoria diaria, así como ejercicios para fortalecer la voz. Los médicos destacan que Francisco puede permanecer cada vez más tiempo sin oxígeno y que su estado general es estable, aunque se mantiene la vigilancia para evitar recaídas. El Pontífice ha retomado, aunque de forma limitada, algunas actividades de trabajo, recibiendo a superiores de la Curia y manteniendo reuniones breves en su residencia de Santa Marta.
En medio de la convalecencia, no se descarta que el Papa reciba brevemente a figuras internacionales, como el vicepresidente estadounidense JD Vance, quien visitará Roma para reunirse con la primera ministra Giorgia Meloni y podría tener una audiencia con Francisco durante el fin de semana de Pascua.


