Miles de israelíes se manifestaron el miércoles 6 de noviembre de 2024, en una jornada de protestas que tuvo como epicentro el Tribunal Supremo de Israel en Jerusalén. Los asistentes, que marcharon hacia la residencia del primer ministro Benjamin Netanyahu, exigieron un acuerdo que permita el retorno de los rehenes secuestrados por el grupo islamista Hamás hace más de un año, así como un adelanto electoral.
La movilización se intensificó tras la sorpresiva destitución de Yoav Gallant como ministro de Defensa, lo que generó un clima de indignación y descontento entre los ciudadanos.
La protesta fue encabezada por familiares de los rehenes, quienes clamaron por la acción del gobierno para asegurar su regreso. Einav Zangauker, madre de uno de los cautivos, hizo un llamado a la unidad entre los manifestantes: «Os apelo a uniros a mí y a los miembros de las familias. Venid con tiendas de campaña y juntos dejaremos claro a Netanyahu que no le dejaremos ir hasta que haya un acuerdo».
Este mensaje resonó entre los miles de israelíes, quienes portaban carteles con frases como «Quien destruye no repara. ¡Elecciones ya!» y «La destrucción ya está aquí. Tenemos que convocar elecciones», reflejando la creciente frustración hacia el liderazgo actual.
Las manifestaciones en Israel han tomado un cariz significativo en el contexto político actual. Desde hace meses, la oposición ha demandado elecciones anticipadas, argumentando que el gobierno de Netanyahu ha perdido legitimidad y eficacia.
La situación se ha visto agravada por la reciente destitución de Gallant, quien había sido una figura clave en la gestión del conflicto con Hamás. Netanyahu justificó esta decisión alegando «discrepancias» en la gestión de la guerra en Gaza y mencionando «brechas significativas» entre su enfoque y el del exministro.
Lea también: Delcy Rodríguez critica las elecciones estadounidenses y denuncia el intervencionismo
La destitución provocó una ola de protestas similares a las que se vivieron en marzo de 2023, cuando Gallant fue cesado por oponerse a las reformas judiciales impulsadas por Netanyahu. En aquella ocasión, la presión pública llevó al primer ministro a restituirlo en su cargo. Ahora, los manifestantes no solo exigen el regreso de los rehenes, sino también una revisión del liderazgo actual y un cambio en las políticas del gobierno.


