El embargo de Estados Unidos a Cuba volvió a ser rechazado este miércoles 28 de octubre por la Asamblea General de la ONU.
El embargo de Estados Unidos a Cuba volvió a ser rechazado este miércoles 28 de octubre por la Asamblea General de la ONU, que aprobó por trigésima cuarta vez la resolución que pide poner fin a esa medida unilateral, vigente desde hace más de seis décadas. El texto salió adelante con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, un respaldo claramente menor al de los últimos años y el más bajo de las dos últimas décadas.
Hace solo un año, la misma iniciativa había reunido 165 apoyos, con apenas 7 votos en contra y 12 abstenciones. La caída de 35 votos favorables en doce meses refleja el cambio de clima diplomático que rodeó esta edición del debate, marcada por la ofensiva de Washington para sumar rechazos y por el duro choque verbal que un día antes protagonizaron las delegaciones de ambos países en el pleno, el enfrentamiento entre el embajador Mike Waltz y el canciller Bruno Rodríguez.
Embargo de Estados Unidos a Cuba: así cambió el mapa del voto en América Latina
El giro más visible se registró en América Latina. Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay votaron en contra de la resolución, alineados con Estados Unidos e Israel, mientras que Chile, República Dominicana, Honduras y Perú optaron por abstenerse. Venezuela, uno de los aliados más cercanos de La Habana, no participó en la votación. En Europa, países como Alemania e Italia se abstuvieron por primera vez en los 34 años de historia de esta votación anual, según el recuento difundido tras la sesión.
La curva histórica ayuda a medir el momento: en 1992, cuando el debate se celebró por primera vez, la resolución obtuvo 59 votos a favor, 3 en contra y 71 abstenciones. El máximo respaldo llegó en 2015 y 2017, con 191 países a favor y solo 2 en contra, en plena etapa de deshielo impulsada por la Administración de Barack Obama, que en 2016 llevó a Estados Unidos a abstenerse por primera y única vez.
«No hay bloqueo»: la defensa de Washington
El representante estadounidense, Mike Waltz, rechazó de plano la premisa del debate y sostuvo que la crisis cubana no deriva del embargo, sino del propio Gobierno de la isla. «No hay bloqueo», afirmó, al argumentar que las exportaciones estadounidenses a Cuba superaron los 876 millones de dólares en los ocho primeros meses de 2026, además de los envíos que llegan desde Canadá, España, México, China, Rusia y la Unión Europea. Según Waltz, la riqueza del país no desapareció: «simplemente cambió de manos», de la población a las élites dirigentes, y pidió votar en contra para no regalar al que calificó de «régimen cleptocrático comunista» otra victoria propagandística.
Esa línea ya había quedado expuesta en la víspera, cuando Cuba acusó a Estados Unidos de presionar a otros países para cambiar el sentido de su voto en esta edición.
La respuesta de La Habana: 22,9 millones de dólares durante el debate
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, respondió mostrando a la Asamblea una pantalla con el coste que, según los cálculos de su Gobierno, el embargo había sumado solo desde que comenzó el debate, el día anterior: 22,9 millones de dólares. Rodríguez culpó a la medida del sufrimiento de la población, aseguró que la tasa de mortalidad infantil se ha duplicado y que decenas de miles de personas han visto demorados o cancelados sus tratamientos quirúrgicos, además de denunciar que los medicamentos contra el cáncer no pueden entrar en la isla y que las medicinas cubanas contra el Alzheimer no pueden salir. «Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz (…) Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», concluyó.
El presidente Miguel Díaz-Canel celebró el resultado como una victoria del pueblo cubano frente a las presiones de Washington. La votación llega, además, en uno de los momentos más duros de la crisis interna de la isla, con una emergencia energética que agrava la situación humanitaria y una moneda en caída libre: el dólar alcanzó esta semana los 850 pesos en el mercado informal, un nuevo récord.
Un rechazo simbólico que se repite desde 1992
La resolución, presentada por Cuba, pide el fin del embargo y fundamenta su reclamo en la igualdad soberana de los Estados, la no intervención en asuntos internos y la libertad de comercio y navegación. El texto expresa una preocupación especial por los efectos extraterritoriales de leyes como la Helms-Burton de 1996 y exhorta a todos los Estados a no promulgar ni aplicar medidas de ese tipo, además de pedir al secretario general un informe de seguimiento para el próximo ciclo de sesiones.
Como cada año, el pronunciamiento no es vinculante: solo el Congreso de Estados Unidos puede levantar el embargo. Pero el dato político de 2026 no es la aprobación, que se daba por descontada, sino su estrechamiento: tras 34 votaciones, la Asamblea nunca había mostrado un apoyo tan reducido a la demanda cubana como el de este miércoles, y esa es la señal que tanto Washington como La Habana leerán en los próximos días.