El choque en la ONU entre el embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, y el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, obligó a suspender brevemente este martes la sesión de la Asamblea General en la que se debate la resolución que pide el fin del embargo estadounidense contra la isla. El enfrentamiento, a gritos y junto a la tribuna, se produjo un día antes de la votación del texto, prevista para este miércoles 28 de octubre.
Waltz dedicaba su intervención a denunciar la represión y la corrupción de la cúpula cubana cuando la delegación de La Habana comenzó a golpear las mesas en señal de protesta. Rodríguez abandonó entonces su asiento, se acercó a la tribuna y pidió una moción de orden contra el embajador estadounidense, al que acusó de mentir. La presidencia de la Asamblea, ejercida por Khalilur Rahman, suspendió la sesión por unos minutos y pidió a los representantes que regresaran a sus asientos antes de reanudar el debate.
Choque en la ONU: «Esto no es su dictadura comunista»
Según la reconstrucción de la agencia AP, Waltz respondió al canciller cubano sin bajar de la tribuna: «Esto son las Naciones Unidas. No es su dictadura comunista. No puede silenciarme». El embajador, designado por el presidente Donald Trump, sostuvo que nadie iba a intimidarlo «como intimidan a los presos políticos» y exigió a Rodríguez que retrocediera. «Usted es un mentiroso», le replicó el ministro cubano, mientras los funcionarios del organismo trataban de restablecer el orden en la sala.
Durante su discurso, Waltz había acusado a la dirigencia de la isla de enriquecerse mientras la población sufre escasez, y llegó a mostrar una fotografía de Fidel Castro con un reloj de lujo para ilustrar sus críticas a la élite gobernante. La delegación cubana consideró la intervención una falta de respeto y reclamó a la presidencia que llamara al orden al representante estadounidense, en aplicación del reglamento de la Asamblea.
Un debate que se repite desde 1992
Como cada año desde 1992, Cuba presenta ante la Asamblea General una resolución no vinculante que reclama el fin del embargo estadounidense, vigente desde 1962. El texto comenzó a debatirse este martes y será sometido a votación este miércoles. En esta edición, La Habana pide además el levantamiento de las restricciones al suministro de petróleo que Washington aplica contra la isla desde enero, en medio de una grave crisis energética y de escasez.
El gobierno cubano acusa a Estados Unidos de llevar a cabo una campaña de presiones «sin precedentes» para que varios países retiren su respaldo a la resolución, la misma denuncia que La Habana ya había formulado en la víspera de la votación. Aunque la iniciativa suele obtener un apoyo amplísimo en la Asamblea, en 2025 reunió 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones, el respaldo más débil de los últimos 20 años, un descenso que las autoridades cubanas atribuyen a esa ofensiva diplomática de Washington.
Lo que viene: la votación de este miércoles
Tras la pausa, la sesión se reanudó y el debate continuó con las intervenciones de las delegaciones. La atención se traslada ahora a la votación de este miércoles 28 de octubre, en la que se medirá si la campaña estadounidense logra seguir erosionando el apoyo tradicional a la resolución cubana. Aunque el texto no es vinculante y Washington mantiene el embargo por decisión de su Congreso, el resultado funciona cada año como un termómetro del aislamiento diplomático de Estados Unidos en esta materia.
El choque de este martes eleva además la tensión bilateral en un momento en el que la administración Trump ha endurecido su política hacia la isla, un giro que también se refleja en la salida del Departamento de Estado de Jeremy Lewin, asesor clave de Marco Rubio para Venezuela y Cuba. Para la comunidad cubana en Estados Unidos y para los países de la región que siguen de cerca el debate, lo ocurrido en la sala de la Asamblea General anticipa una votación más disputada de lo habitual.