El embargo de Estados Unidos a Cuba volvió este martes al centro del debate regional.
El embargo de Estados Unidos a Cuba volvió este martes al centro del debate regional. El embajador cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez, acusó a Washington de buscar el sometimiento de «algunos» países de América Latina y calificó de «circo de mentiras» la participación estadounidense en el examen que la Asamblea General de la ONU hace de la resolución cubana que reclama el fin de esa política.
Las declaraciones, ofrecidas en una entrevista con la agencia EFE en Ciudad de México, llegaron en la víspera de la votación prevista para este miércoles 28 de octubre, cuando la Asamblea General se pronunciará por trigésima cuarta vez sobre el texto que La Habana presenta cada año desde 1992.
El embargo de Estados Unidos a Cuba y la «doctrina Monroe»
«Lo nuevo pudiera ser la aplicación de la ‘doctrina Monroe’. La obligación a la que someten a varios Gobiernos de América Latina los postulados del Gobierno actual de Estados Unidos y que algunos se someten a esas presiones», afirmó Martínez Enríquez, sin mencionar de forma explícita a ningún país.
El diplomático sostuvo que frente al bloqueo contra Cuba se rompió un consenso que, según él, había sido histórico en América Latina y el Caribe. Recordó que el año pasado algunos Gobiernos decidieron no acompañar la resolución cubana, «ya sea por ausentarse del voto, abstenerse o votar en contra, lo cual es excepcional y algo muy contradictorio».
En la misma línea, el embajador cargó contra lo que describió como «el cerco criminal» de la Administración del presidente Donald Trump contra la isla caribeña, y contrastó esa postura con la de México, país al que atribuyó «un apoyo sostenido a la soberanía e independencia de Cuba», reflejado —dijo— en la posición firme de su Gobierno y de su sociedad civil.
Un daño récord de 8.056 millones antes de la votación
El informe que Cuba someterá a votación este 28 de octubre cifra en 8.056 millones de dólares el impacto económico del embargo entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una cantidad que las autoridades de la isla presentan como récord. En el acumulado de más de seis décadas, La Habana sitúa las pérdidas en más de 178.700 millones de dólares.
La resolución es no vinculante, pero su votación anual funciona como un termómetro diplomático. En 2025 el texto obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones. Este año intervendrán más de treinta oradores en el debate, según lo previsto.
Al examen de este año se sumará, además, un pronunciamiento contra el bloqueo energético impuesto por Washington desde enero, que —según la parte cubana— cortó todas las importaciones de combustible al país caribeño y agravó la crisis de abastecimiento en la isla.
El embargo entró formalmente en vigor el 3 de febrero de 1962, cuando el entonces presidente John F. Kennedy firmó la orden ejecutiva que lo estableció. Desde entonces ha sobrevivido a sucesivas administraciones demócratas y republicanas, con etapas de alivio parcial y otras de endurecimiento, como la actual.
La tensión diplomática alrededor de Cuba también se ha movido en los últimos días dentro de la propia Administración estadounidense: esta misma jornada se conoció la salida de Jeremy Lewin, asesor clave de Marco Rubio sobre Venezuela y Cuba, del Departamento de Estado, un cambio que añade incertidumbre sobre la conducción de la política hacia la isla.
El debate en Nueva York coincide, además, con una semana de intensa actividad regional: 19 países de la Coalición de las Américas se reunieron en Santo Domingo para coordinar la lucha contra los cárteles, en otro foro donde la presión de Washington sobre la región quedó en el centro de la conversación.
La votación de este miércoles dirá si el respaldo casi unánime que la resolución cubana ha recibido durante décadas se mantiene intacto o si, como sostiene La Habana, la fractura abierta el año pasado en América Latina y el Caribe se hace más profunda.