Este domingo, un terremoto de magnitud 7,1 sacudió las aguas frente a las costas de Tonga, un país insular del Pacífico, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos. El sismo, que se produjo a poca profundidad en una zona a 90 kilómetros al sureste de la aldea de Pangai, desencadenó una alerta de tsunami que también afectó a la isla de Niue. Aunque inicialmente se advirtió sobre la posibilidad de olas de tsunami, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico en Hawái posteriormente informó que ya no había amenaza.
Tonga se encuentra en el cinturón de fuego del Pacífico, una región de intensa actividad tectónica que se extiende por el sudeste asiático y la cuenca del Pacífico. Los sismos son comunes en esta zona, lo que ha llevado a las autoridades a desarrollar sistemas de alerta temprana para proteger a la población. La agencia nacional de desastres de Tonga pidió a los residentes que se mantengan alejados de playas y costas como medida de precaución, aunque la alerta de tsunami fue finalmente levantada.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico había indicado que era posible que se formaran olas de tsunami que alcanzaran entre 0,3 y 1 metro por encima del nivel de la marea en algunas costas de Niue y Tonga. Sin embargo, tras una evaluación más detallada, se determinó que no había riesgo inminente de tsunami, lo que permitió a las autoridades dar por concluida la alerta.
Aunque el sismo no causó daños significativos ni víctimas, la alerta de tsunami generó preocupación entre los residentes de Tonga y Niue. La población de Tonga, que supera las 100.000 personas, está acostumbrada a enfrentar sismos y tsunamis debido a su ubicación geográfica. Sin embargo, la eficacia del sistema de alerta temprana y las medidas de precaución adoptadas por las autoridades ayudaron a minimizar el riesgo y a mantener la calma entre los habitantes.
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La experiencia de este evento refuerza la importancia de la preparación y la coordinación en la gestión de desastres naturales. Tonga y otros países del Pacífico continúan trabajando para mejorar sus sistemas de alerta y respuesta ante terremotos y tsunamis, lo que es crucial para proteger a sus comunidades.


