El equipo del fallecido opositor ruso, Alexéi Navalny, denunció que «Putin lo mató» después de que su madre recibiera el pasado sábado el certificado de defunción de manos de los funcionarios de la prisión.
Kira Yarmysh, portavoz de Navalny, escribió en su cuenta de la red social X: «Los familiares y el abogado de Navalny recibieron la confirmación oficial sobre la muerte de Alexéi. (El presidente de Rusia, Vladímir) Putin lo mató».
Según Yarmysh, el opositor falleció a las 14:17 hora local, dos horas antes de que los servicios penitenciarios lo anunciaran públicamente.
“Los funcionarios de la prisión informaron que el cuerpo de Navalny se encuentra en Salejard. Se lo llevaron los investigadores del Comité de Instrucción. Ahora, están realizando ‘exámenes’”, explicó.
La portavoz añadió: “Exigimos que el cuerpo de Alexéi Navalny sea entregado inmediatamente a su familia”.
Radio Liberty informó que Liudmila Naválnaya voló esta mañana desde Moscú a la ciudad de Salejard, en el distrito autónomo Yamalo-Nénets. Seguidamente, la madre se desplazó en automóvil a la localidad de Jarp, donde se encuentra la cárcel IK-3, a la que fue trasladado su hijo en diciembre pasado.
Naválnaya a través de su red social Facebook, aseguró que su hijo estaba «vivo, sano y feliz» cuando lo vio por última vez el 12 de febrero. Tras la noticia, han circulado imágenes de la vista judicial en la que el líder opositor compareció por videoconferencia el pasado jueves.
Por otro lado, la oposición y la prensa independiente rusa, así como las cancillerías occidentales, también han acusado al líder ruso de ordenar el asesinato de Navalny, quien ha sido el enemigo número uno del Kremlin durante los últimos 15 años.
El Kremlin afirma no tener información sobre las causas de la muerte de Navalny, según anunció el viernes pasado el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, minutos después de conocerse la noticia del fallecimiento del político. “Los médicos tienen que aclararlo”, ha dicho Peskov, citado por la agencia TASS.
El periodista y premio Nobel de la Paz, Dimitri Muratov, también declaró a Reuters que la muerte de Navalny ha sido un “asesinato”, y ha dicho que cree que las condiciones de la prisión provocaron su fallecimiento.
De igual forma, el opositor Boris Nadezhdin, que aspiraba a participar en las elecciones presidenciales rusas de marzo próximo pero su candidatura fue rechazada, expresó que Navalny es una de las personas más “talentosas y valientes” que ha conocido.
La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dice estar “horrorizada” por la muerte del líder opositor y ha reclamado a Rusia que “termine con la persecución de políticos, defensores de derechos humanos y periodistas”.
“Un Estado tiene la obligación de proteger las vidas de los individuos privados de libertad y si una persona muere bajo custodia del Estado hay que presuponer que el Estado es responsable, algo que sólo puede impugnar tras una investigación transparente por un órgano independiente”, manifestó Liz Throssell, portavoz de la oficina.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, también ha exigido a Rusia que aclare las circunstancias de su fallecimiento.
Navalny, de 47 años, era considerado uno de los opositores más prominentes de Rusia y había sido condenado a nueve años de prisión en un caso de fraude que sus seguidores aseguran que fue fabricado por el régimen de Putin.
El líder opositor había sobrevivido a un envenenamiento del que culpó al Kremlin y ya cumplía una condena de tres años y medio por violar las condiciones de una fianza cuando fue hospitalizado en Alemania. Sin embargo, fue encontrado culpable de fraude y desacato a los tribunales rusos en un juicio que ha sido calificado de «farsa» por sus seguidores.
La noticia ha dejado a la mayoría de los rusos desolados, quienes consideraban a Navalny como un posible negociador en caso de que Putin necesitara garantizar su propia libertad o seguridad. No obstante, la posibilidad de que la protesta se mantenga viva tras su muerte parece cada vez más remota.
A pesar de las represalias que puedan sufrir, algunos valientes han salido a las calles para conmemorar la muerte de Navalny, depositando flores en los lugares donde estuvo presente. La mayoría de la población se muestra resignada y desesperanzada, recordando que ni siquiera la invasión rusa de Ucrania logró movilizar a las masas.
En privado, muchos rusos están de luto por la pérdida de Navalny, considerado como un símbolo de la lucha por la democracia en el país. Para ellos, este será solo otro día oscuro en el que la esperanza parece desvanecerse cada vez más.


