Las pérdidas de Pemex volvieron en el tercer trimestre de 2026.
Las pérdidas de Pemex volvieron en el tercer trimestre de 2026. La petrolera estatal mexicana registró una pérdida neta de 10.792 millones de pesos, unos 605 millones de dólares, entre julio y septiembre, según el reporte de resultados que la empresa envió este viernes a la Bolsa Mexicana de Valores y presentó en Ciudad de México.
El resultado marca el regreso a los números rojos después de la utilidad neta de unos 18.024 millones de pesos obtenida en el segundo trimestre. Aun así, la cifra es mucho menor que la de hace un año: las pérdidas se redujeron un 82,4 % frente a los 61.242 millones de pesos perdidos en el mismo periodo de 2025, gracias al aumento de las ventas y a una menor pérdida por deterioro de activos fijos.
Pérdidas de Pemex: más ingresos, pero el peso y los impuestos pesaron más
Los ingresos totales de Pemex aumentaron un 28,5 % interanual, hasta 486.779 millones de pesos, unos 27.284 millones de dólares, impulsados por las mayores ventas nacionales de combustibles y por el encarecimiento del crudo de exportación: el precio promedio de la Mezcla Mexicana subió un 38,7 %, hasta 85,38 dólares por barril, frente a los 61,56 dólares del tercer trimestre de 2025, en un entorno de precios altos por las tensiones geopolíticas en Europa y Medio Oriente.
La utilidad operativa, de hecho, alcanzó los 97.591 millones de pesos, unos 5.470 millones de dólares, y revirtió las pérdidas operativas de 12.884 millones de pesos de un año antes. Lo que inclinó la balanza final fue otra cosa: la directora financiera de la empresa, Elizabeth González, atribuyó el resultado a una pérdida cambiaria de 16.391 millones de pesos, unos 919 millones de dólares, por la depreciación del peso frente al dólar, a los mayores costos de los instrumentos financieros derivados y al pago de impuestos y derechos al Gobierno federal por la explotación de hidrocarburos.
La deuda bajó a 77.600 millones de dólares
En el acumulado de enero a septiembre, Pemex redujo sus pérdidas netas un 14 %, hasta 38.764 millones de pesos, unos 2.173 millones de dólares, frente a los 45.055 millones de pesos del mismo lapso de 2025. Su deuda financiera cerró septiembre en 77.600 millones de dólares, cerca de un 9 % menos que al cierre de 2025 y más de 28.000 millones por debajo del nivel de 2018, uno de los saldos más bajos de los últimos años para la petrolera más endeudada del sector a nivel mundial.
La producción, en cambio, apenas se movió: la de hidrocarburos líquidos, incluidos socios y condensados, bajó un 0,4 %, a 1,64 millones de barriles diarios. El director general de la estatal, Juan Carlos Carpio, defendió en la presentación de resultados la estabilidad de la producción total de hidrocarburos y el rumbo financiero de la compañía, que opera bajo el plan de rescate impulsado por el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para que Pemex pueda asumir por sí sola sus vencimientos de deuda a partir de 2027.
El balance del trimestre deja así una foto mixta: Pemex vende más, gana en operación y debe menos que hace un año, pero sigue sin convertir esas mejoras en una ganancia neta, atrapada entre el tipo de cambio, los costos financieros y la carga fiscal que paga al Estado mexicano, su propio dueño.
El reporte llega en un momento en el que las finanzas de la petrolera siguen en el centro del debate público en México: Pemex es la empresa pública más grande del país y su deuda condiciona las cuentas del propio Estado, que en los últimos años ha tenido que apoyarla con recursos presupuestarios y reducciones de su carga fiscal. Los inversionistas, que esperaban una mejora mayor tras la utilidad del segundo trimestre, seguirán ahora pendientes de dos frentes: la evolución del peso frente al dólar y el comportamiento de los precios internacionales del crudo en el cierre del año, del que dependerá en buena parte si la estatal consigue terminar 2026 acercándose al equilibrio o suma otro ejercicio completo en rojo.