Las islas del río Bravo se convirtieron este martes en el nuevo foco de tensión entre México y Texas. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, atribuyó a fines electorales el reclamo del gobierno texano sobre nueve islas del río que marca la frontera con Estados Unidos, y rechazó que una autoridad estatal pueda declararlas suyas por su cuenta: la pertenencia de cada una debe decidirla la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), el organismo binacional que aplica los tratados fronterizos entre ambos países.
«Ellos, pues, están en elecciones y pretenden declarativamente decir que estas islas son parte ya de Texas. Pero no», afirmó Sheinbaum durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, en plena jornada de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Al ser preguntada directamente si veía motivos electorales detrás del anuncio texano, la mandataria respondió: «Sí, desde mi punto de vista, sí».
Islas del río Bravo: medir de qué lado está cada una
Sheinbaum explicó que las islas del río Bravo se forman por los movimientos naturales del cauce y que su situación no se resuelve con declaraciones. «Primero, no decide el Gobierno de Texas. Todo eso se decide a través de una comisión», subrayó. Según su planteamiento, hay que medir de qué lado de la línea se encuentra cada formación: si está del lado estadounidense será de Estados Unidos, si está del lado mexicano será de México, y si queda partida, se reconocerá esa condición compartida.
La controversia estalló la semana pasada, cuando la comisionada de Tierras de Texas, Dawn Buckingham, anunció que nueve islas del río Bravo, con una superficie conjunta de unas 27 hectáreas, habían sido identificadas como propiedad de ese estado. La funcionaria sostuvo que la declaración permitiría a las fuerzas de seguridad estatales y federales acceder a esos territorios para reforzar la vigilancia fronteriza y combatir posibles actividades ilícitas en una zona especialmente sensible para el control migratorio.
El Tratado de Límites de 1970 y la respuesta de la Cancillería
México ya había fijado su posición el pasado 30 de octubre, cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores rechazó que Texas pudiera modificar unilateralmente la frontera. La Cancillería recordó que el Tratado de Límites de 1970 establece que la división internacional sigue el centro del cauce normal del río Bravo, precisó que solo la CILA tiene facultades para determinar de qué lado del límite se encuentra cada isla y aseguró que dará seguimiento a cualquier acción en la zona.
El choque diplomático llega en el momento de mayor voltaje político del calendario estadounidense, el día en que se decide el control del Congreso, como se sigue en la cobertura de la apertura de los colegios electorales en las elecciones de medio mandato, y con la frontera convertida en uno de los temas centrales de la campaña, en un contexto en el que 36 millones de latinos pueden votar este martes. Las tensiones migratorias entre México y Estados Unidos se han intensificado desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, y la disputa por las nueve islas suma ahora un frente territorial a esa relación.