El pasado viernes, Sam Jones, una influyente estadounidense conocida por sus publicaciones en redes sociales sobre vida silvestre, abandonó Australia voluntariamente tras generar una gran indignación en el país por un vídeo en el que capturaba a una cría de wombat salvaje para sacarse una foto. El incidente desencadenó una fuerte reacción en la opinión pública australiana y llegó a ser debatido en el ámbito gubernamental.
NEW: US influencer Sam Jones faces deportation after she was filmed taking a baby wombat from its distressed mother.
Australia's Immigration Minister says he is working to deport the influencer for pulling off the stunt.
“I can't wait for Australia to see the back of this… pic.twitter.com/bielwW9we6
— Collin Rugg (@CollinRugg) March 13, 2025El vídeo, que se hizo viral en las redes sociales, mostraba a Jones corriendo en plena noche para capturar a la cría de wombat, mientras la angustiada madre observaba a distancia. En el momento de la captura, Jones exclamó sonriente: «He atrapado un bebé wombat», mientras el pequeño marsupial emitía ruidos de malestar en sus brazos. Tras un breve momento, Jones devolvió al wombat a su hábitat. Este acto no solo causó conmoción entre los usuarios de redes sociales, sino que también atrajo la atención de las autoridades australianas.
La reacción del gobierno australiano fue inmediata. Tony Burke, Ministro de Interior e Inmigración, anunció que su departamento estaba evaluando las condiciones del visado de Jones para determinar si había vulnerado alguna ley. Burke expresó su satisfacción por la partida de Jones, declarando: «Nunca ha habido un día mejor para ser un bebé wombat en Australia». Además, el primer ministro Anthony Albanese calificó el incidente de «indignante» y sugirió sarcásticamente que Jones debería intentar separar a una cría de cocodrilo de su madre para ver cómo le iba.
La ministra de Exteriores, Penny Wong, describió las imágenes como «horribles». La polémica también involucró al líder de la oposición, Peter Dutton, quien calificó el acto de «cruel» y expresó su satisfacción por la partida de la influencer del país.
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Los wombats, aunque no son una especie amenazada, enfrentan problemas de salud debido a la propagación de la sarna. Sin embargo, como especie silvestre nativa, están protegidos por la Ley de Protección Ambiental y de Bioseguridad de 1999, que establece que dañar o capturar cualquier especie silvestre puede acarrear multas de hasta 300.000 dólares australianos.
Jones, quien se presenta como «bióloga de vida silvestre y científica ambiental» en sus redes sociales, tiene más de 92.000 seguidores en Instagram. Sin embargo, tras el incidente, bloqueó su cuenta y eliminó el vídeo polémico.


