El expresidente de Bolivia, Evo Morales, ha formalizado su renuncia al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que lideró durante 26 años y que lo llevó a la presidencia en varias ocasiones. La decisión, anunciada por su equipo legal el jueves, marca un hito en la política boliviana, donde Morales ha sido una figura central desde finales de la década de 1990. A pesar de las limitaciones legales que enfrenta, el exmandatario ha decidido postularse nuevamente a la presidencia en las elecciones generales programadas para el 17 de agosto, esta vez con el Frente para la Victoria, una agrupación política menor sin representación parlamentaria.
🇧🇴 El expresidente de Bolivia, Evo Morales, presentó su renuncia al Movimiento al Socialismo (MAS), partido del que fue líder por casi 30 años, mediante un documento que su abogado tramitó ante el Tribunal Supremo Electoral
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— El Universal (@El_Universal_Mx) February 28, 2025Héctor Rodríguez, abogado del exmandatario, confirmó en una rueda de prensa que la renuncia fue presentada ante el Tribunal Supremo Electoral el miércoles. «Se ha hecho la renuncia a su condición de militante», afirmó Rodríguez, subrayando que esta decisión es un paso crucial para que Morales pueda avanzar en su nueva campaña electoral.
La ruptura entre Morales y el MAS no ha sido sencilla. Desde su salida del poder en 2019 tras un controvertido proceso electoral y una crisis política, la relación entre el exlíder indígena y su antiguo partido se ha deteriorado considerablemente. Morales ha denunciado que el actual gobierno de Luis Arce, quien fue su compañero de lucha y exministro de Economía, ha llevado a cabo una «persecución judicial» en su contra con el objetivo de «proscribirlo» del escenario político. Esta acusación se produce en un contexto donde el partido se ha dividido entre dos facciones: los «arcistas», afines a Arce, y los «evistas», leales a Morales.
El exmandatario se encuentra actualmente resguardado en la zona cocalera del Chapare, un bastión político que lo ha apoyado durante años. Desde octubre pasado, Morales ha estado alejado del centro del poder y bajo la presión de diversas citaciones judiciales. En este sentido, también pesa sobre él una orden de aprehensión por no comparecer ante la justicia en relación con un presunto caso de abuso hacia una menor con quien habría tenido una hija en 2016, mientras ocupaba la presidencia.

A pesar de las dificultades legales que enfrenta, Morales ha manifestado su intención de competir en las próximas elecciones. Sin embargo, la justicia constitucional ha dictaminado que está inhabilitado para postularse debido a que ya ha ejercido dos mandatos consecutivos, lo cual está prohibido por la Constitución boliviana. Esta situación plantea un dilema legal y político que podría complicar aún más su retorno a la arena política.
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Evo Morales lanza candidatura con Frente para la Victoria
En su nuevo rol como candidato del Frente para la Victoria, Morales buscará consolidar un apoyo popular que le permita desafiar las restricciones impuestas por el actual sistema político. Aunque esta nueva agrupación carece de representación parlamentaria, el exmandatario confía en que su legado y la base de apoyo que ha cultivado a lo largo de los años le proporcionarán los votos necesarios para competir efectivamente en las elecciones.
La renuncia de Evo Morales al MAS y su decisión de presentarse como candidato presidencial con el Frente para la Victoria marcan un cambio significativo en el panorama político boliviano. A medida que se acercan las elecciones del 17 de agosto, el país estará atento a cómo se desarrollan los acontecimientos y si Morales podrá superar las barreras legales y políticas que se interponen en su camino. La historia reciente de Bolivia está llena de giros inesperados, y la figura de Morales sigue siendo polarizadora; su regreso al escenario político podría reavivar viejas divisiones o abrir nuevas oportunidades para un diálogo más constructivo en un país que aún enfrenta desafíos significativos en términos de cohesión social y desarrollo democrático.


