El sistema eléctrico de España comenzó a respirar este lunes por la noche tras el apagón más grave de su historia, que dejó sin energía a toda la península ibérica durante horas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó hacia las 22:00 horas que el 50% del territorio había recuperado el suministro, aunque advirtió que «no se puede afirmar con certeza» cuándo se normalizará por completo. La crisis se desencadenó tras la pérdida súbita de 15 gigavatios de generación eléctrica en apenas 15 segundos, equivalente al 60% de la demanda nacional en ese instante.
El incidente, registrado a las 12:33 horas, generó un efecto dominó en la red interconectada con Portugal y Francia. Según Red Eléctrica Española (REE), la «fuerte oscilación del flujo de potencia» provocó la desconexión automática de múltiples líneas de muy alta tensión (400 kV), colapsando el sistema peninsular. Expertos consultados por medios internacionales calificaron el evento como «inédito en cuatro décadas de operaciones».
Sánchez subrayó la magnitud del fallo: «Es algo que no había ocurrido jamás». Los protocolos de emergencia se activaron en comunidades como Madrid, Andalucía y Extremadura, donde el presidente de España asumió el control operativo. Aunque se descartaron inicialmente ciberataques o sabotajes, el presidente andaluz Juan Manuel Moreno insinuó sin pruebas una posible acción deliberada, hipótesis desmentida por la vicepresidenta europea Teresa Ribera.
Equipos de REE trabajaron contrarreloj para reactivar subestaciones críticas mediante arranques en cascada. Sin embargo, la complejidad del proceso -que requiere sincronizar centrales nucleares, ciclos combinados y renovables- ralentizó la recuperación. Hacia medianoche, zonas urbanas de España como Barcelona y Valencia mostraban progresos, mientras áreas rurales de Castilla-La Mancha y Extremadura seguían a oscuras.
Las sospechas apuntan a un fenómeno atmosférico extremo. Técnicos portugueses de REN identificaron «vibraciones inducidas por cambios bruscos de temperatura» que habrían comprometido la estabilidad de los cables. Esta teoría cobra fuerza ante las temperaturas anómalas registradas en el interior peninsular, aunque REE mantiene abiertas todas las líneas de investigación.
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El apagón evidenció vulnerabilidades críticas en la red europea. Jorge Fabra, ex presidente de REE, destacó a EL PAÍS que «la interconexión con Francia actuó como amplificador del problema». Autoridades de España, Portugal y Francia acordaron elaborar un informe conjunto para reforzar protocolos y modernizar infraestructuras.
Mientras tanto, el Gobierno de España anunció auditorías independientes y revisará los mecanismos de compensación a afectados. Sánchez cerró su intervención con un mensaje de cautela: «Aprendamos de lo ocurrido para construir un sistema más resiliente».


