Estados Unidos

La desinformación con IA se cuela en la campaña de las legislativas en EE. UU.

La desinformación con IA dejó de ser una amenaza futura.

La desinformación con IA dejó de ser una amenaza futura para convertirse en una herramienta diaria de la campaña de las elecciones legislativas de Estados Unidos: anuncios políticos hiperrealistas generados con inteligencia artificial —un fenómeno que los investigadores ya llaman «slopaganda»— inundan la contienda a una semana de los comicios del 3 de noviembre, que definirán el control del Congreso. Y la mayoría de esas piezas no avisa al votante de que fue creada con IA.

La práctica la usan tanto republicanos como demócratas, aunque el mayor gasto se concentra en el campo afín al presidente Donald Trump, inmerso en su gira final de campaña por Texas, Iowa y Florida. Sin una ley federal que obligue a advertirlo, el votante medio no tiene forma de saber si el candidato que ve en pantalla es real o una fabricación digital.

Desinformación con IA: 220 anuncios y 137 millones de dólares

El Wesleyan Media Project, el centro universitario que sigue el gasto publicitario electoral en Estados Unidos junto a la firma AdImpact, ha identificado hasta ahora 220 anuncios políticos generados con inteligencia artificial, una cifra que los propios investigadores consideran en realidad mucho mayor. Difundirlos ha costado más de 137 millones de dólares, frente a los apenas 50.000 dólares que se gastaron en anuncios con IA en todo 2024.

El 81 % de esas piezas fue financiado por candidatos u organizaciones afines a los republicanos, el 12 % por demócratas y el resto por candidatos o grupos independientes. Y solo el 27 % incluye alguna mención a que se usó inteligencia artificial, según Erika Franklin Fowler, codirectora del Wesleyan Media Project. En Estados Unidos no existe ninguna normativa federal que obligue a incluir esas advertencias, aunque algunos estados sí han limitado el uso de esta tecnología en campaña.

El anuncio contra Abdul El Sayed en Míchigan

Uno de los casos más citados muestra a Abdul El Sayed, candidato demócrata al Senado por Míchigan, riendo ante unas cartas de un juego de mesa con los lemas «Muerte a Estados Unidos» y «Celebra el 11 de septiembre», mientras un narrador presenta la destrucción de Israel y de Occidente no como un juego, sino como una misión. El candidato, musulmán e hijo de padre originario de Egipto, aparece además en una foto familiar generada con IA junto a cuatro mujeres cubiertas de la cabeza a los pies.

Detrás del vídeo está una organización cercana a Ted Cruz, senador republicano por Texas. Ese anuncio sí incluía una nota advirtiendo que el clip fue «creado total o parcialmente con la ayuda de la inteligencia artificial», algo que el propio reportaje de la agencia AFP califica de rara avis en esta campaña.

Ossoff pide retirar un anuncio que lo «maquilla»

En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff, que busca la reelección, pidió la retirada de un anuncio creado con IA —sin ninguna advertencia— en el que aparece en un salón de belleza mientras se le acusa de «maquillar» su informe de rendición de cuentas. Detrás de esa pieza está el Senate Leadership Fund, el grupo que apoya a los candidatos republicanos al Senado.

Ossoff ya había advertido el mes pasado, en declaraciones al canal C-Span, que el creciente uso de este contenido es profundamente inquietante y una pendiente resbaladiza hacia la destrucción de la verdad en el debate político. La opinión pública parece darle la razón: en una encuesta reciente realizada para la AAPC Foundation, el 73 % de los encuestados calificó de inaceptable el uso de la IA en los anuncios de campaña.

¿Cambia votos o solo moviliza a los ya convencidos?

No todos los expertos creen que la «slopaganda» decida elecciones. Un informe reciente del Center on Tech Policy de la Universidad de Nueva York sostiene que este contenido probablemente es más eficaz para movilizar a los votantes propios o recaudar fondos que para cambiar la elección de un candidato, y señala sus limitaciones para captar la atención en medio de la saturación creciente de contenido basura generado por IA.

Lo que nadie discute es la velocidad del salto: de 50.000 dólares en 2024 a más de 137 millones en este ciclo, con cientos de anuncios que representan a políticos reales en situaciones inventadas y sin obligación legal de avisar. A siete días de que se vote el control de la Cámara de Representantes y del Senado, la desinformación con IA ya es un actor permanente de la campaña estadounidense, y los reguladores llegan tarde a una conversación que las campañas ya están teniendo sin ellos.

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