La gira final de Trump ya tiene ruta y calendario: el presidente Donald Trump volverá esta semana a Texas, Iowa y Florida, tres estados clave que ya visitó recientemente, para movilizar el voto republicano en la última semana completa antes de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, en las que se decide el control del Congreso de Estados Unidos.
Los comicios de mitad de mandato llegan con el Partido Republicano a la defensiva. El descontento de los estadounidenses con la marcha de la economía y la baja popularidad del mandatario alimentan unas encuestas que hoy favorecen a los demócratas, y la Casa Blanca ha respondido con la fórmula que mejor conoce: poner al propio presidente en la carretera, casi a diario, en los territorios donde cada escaño puede inclinar la balanza.
La gira final de Trump, día por día
El itinerario anunciado por la agencia EFE arranca este mismo lunes en Corinth, Misisipi. El martes, Trump encabezará dos mítines en Texas, en Lubbock y Corpus Christi, y el miércoles se desplazará a Chillicothe, Ohio. El viernes estará en Daytona Beach, Florida, el estado donde tiene su residencia, y cerrará la semana el domingo en Dubuque, Iowa, otro bastión de su partido donde la economía puede resultar definitoria el día de la votación.
No viaja solo en el esfuerzo. El vicepresidente JD Vance también se suma al último tirón de campaña, con actos electorales este lunes en Montana y Kansas y el martes en Míchigan, dos escenarios —estos dos últimos, que Trump ya visitó la semana pasada— de contiendas muy reñidas por el Senado.
Texas, la batalla que más preocupa a los republicanos
La parada texana será la cuarta visita del presidente a ese estado en apenas dos meses, un dato que mide la preocupación republicana. Allí el partido enfrenta dificultades en varias disputas por escaños de la Cámara de Representantes y, sobre todo, una de las batallas por el Senado más reñidas y caras de todo el ciclo: la que protagonizan el actual fiscal general de Texas, Ken Paxton, y el demócrata James Talarico. Una victoria de Talarico supondría un giro histórico en un territorio considerado durante décadas un baluarte republicano inexpugnable.
En total, el próximo martes se renovarán los 435 puestos de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Perder cualquiera de las dos cámaras dejaría a Trump sin mayoría legislativa para la segunda mitad de su mandato, el mismo riesgo que ya se asomó cuando Trump renovó su respaldo a Netanyahu en plena recta final de otra elección aliada. La dimensión del desafío también se vio días atrás, cuando Nicki Minaj viajó en el Air Force One con Trump y lo acompañó a un mitin en Míchigan.
Los pronósticos que empujan la ofensiva
Detrás de la intensidad del calendario hay números que inquietan en el equipo republicano. Según el modelo de pronósticos del agregador de encuestas Decision Desk HQ, citado por EFE, la oposición demócrata tiene un 79 % de probabilidades de arrebatar a los republicanos la mayoría en la Cámara de Representantes y un 56 % de recuperar el Senado en estas elecciones de mitad de mandato.
Con ese panorama, cada parada de la gira busca lo mismo: que los simpatizantes del presidente, que suelen votar en masa cuando él está en la papeleta, acudan también a unas legislativas en las que su nombre no aparece. Si lo consigue en Texas, Iowa y Florida, los republicanos pueden salvar una mayoría que hoy las encuestas dan por perdida; si no, el 3 de noviembre puede abrir una etapa de Congreso dividido y contrapeso demócrata a la agenda de la Casa Blanca.