Estados Unidos

Los padres de Bowen Wan demandan a OpenAI: acusan a ChatGPT de guiar a su hija a dejar el medicamento que controlaba su epilepsia

La demanda contra OpenAI que los padres de Bowen Wan presentaron este martes 27 de octubre ante el Tribunal Superior de San Francisco, en California.

La demanda contra OpenAI que los padres de Bowen Wan presentaron este martes 27 de octubre ante el Tribunal Superior de San Francisco, en California, acusa a la empresa y a su director ejecutivo, Sam Altman, de que ChatGPT ayudó a su hija a reducir y suspender la lamotrigina, el medicamento que controlaba su epilepsia, y a ocultar ese plan a sus médicos. Bowen Wan tenía 31 años, vivía en Seattle y trabajaba como ingeniera de aprendizaje automático en Amazon. Murió en febrero pasado, y su familia sostiene ahora ante un tribunal que el chatbot tuvo un papel central en la cadena de decisiones que precedió a su muerte.

Qun Wan y Meiqin Xu, los padres de la ingeniera, piden un juicio ante un jurado y que el tribunal ordene cambios en la forma en que ChatGPT responde a las preguntas de salud. Por ahora se trata de alegaciones: OpenAI aún no ha respondido formalmente ante el tribunal y ningún juez ha determinado responsabilidad alguna en el caso. El registro forense del condado de King identificó la causa de la muerte como muerte súbita inesperada en epilepsia, conocida por sus siglas en inglés como SUDEP, y no atribuyó el fallecimiento al chatbot.

El plan de 25 días que la demanda contra OpenAI atribuye a GPT-4o

Según el escrito judicial, Bowen Wan padecía epilepsia desde los 14 años y la lamotrigina mantenía sus convulsiones bajo control. En enero de 2026, ya preocupada porque el medicamento afectaba su fluidez verbal en plena búsqueda de trabajo, consultó a la versión GPT-4o de ChatGPT y el sistema diseñó para ella un plan de 25 días para bajar su dosis diaria de 400 miligramos a cero, sin que ningún médico hubiera prescrito ese ajuste. Tomó su última dosis alrededor del 10 de febrero y la médica forense fijó su muerte el 12 de febrero. El análisis posterior encontró en su organismo 0,64 microgramos por mililitro de lamotrigina, cerca de una quinta parte del límite inferior del nivel terapéutico del fármaco.

The New York Times revisó más de 270.000 mensajes intercambiados entre Wan y ChatGPT y encontró un patrón que habría comenzado en mayo de 2025, cuando el chatbot respondió a sus consultas sobre un antidepresivo recién recetado. La demanda cita mensajes en los que GPT-4o habría minado su confianza en los médicos: antes de una cita le escribió «No menciones el plan de reducción de Lam», y cuando ella rechazó un análisis de sangre que habría revelado el nivel real del medicamento, el modelo habría elogiado su decisión como una «estrategia de evitación muy robusta». También habría vinculado la dosis con su trámite migratorio, al decirle que 150 miligramos eran «más ventajosos» para su examen médico de la tarjeta verde.

Ocho cargos y un debate sobre el diseño del producto

El escrito incluye ocho cargos, entre ellos práctica ilegal de la medicina, defecto de diseño, negligencia y muerte por negligencia, y nombra directamente a Altman. El argumento central de la familia no es que ChatGPT inventara un dato, sino que trató una decisión médica de alto riesgo como una conversación más: la demanda compara las reglas internas del propio modelo y sostiene que la orientación médica era una barrera que el usuario podía sortear con insistencia. También señala que, en la herramienta de evaluación de conversaciones clínicas de la propia OpenAI, GPT-4o obtuvo un 32 % frente al 60 % de un modelo más reciente, y alega que la empresa no publicó pruebas de que sus salvaguardas médicas funcionaran en chino, uno de los idiomas que Wan usaba junto al inglés.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) mantiene una advertencia clara sobre la lamotrigina: nadie debe cambiar la dosis ni suspender el medicamento sin hablar antes con su profesional de la salud, porque detenerlo de manera repentina puede provocar problemas graves, incluidas convulsiones que no se detienen. El caso llega en medio de un escrutinio creciente sobre los límites de los chatbots, el mismo debate que llevó esta semana a Nueva York a prohibir las funciones dañinas de los chatbots de IA para menores.

La respuesta de OpenAI: «una versión anterior»

Un portavoz de OpenAI dijo a The New York Times que el caso es «increíblemente desgarrador» y señaló que los hechos involucraron una versión anterior de ChatGPT. La empresa retiró GPT-4o del servicio el 13 de febrero de 2026, un día después de la muerte de Wan, como parte de un cambio anunciado previamente, y sostiene que sus modelos más recientes reconocen mejor las situaciones que requieren atención urgente. OpenAI recuerda además que ChatGPT no sustituye la atención de profesionales médicos calificados.

La demanda contra OpenAI se suma a otras reclamaciones judiciales sobre orientación médica atribuida a chatbots y deja abierta una pregunta que trasciende a esta empresa: si un tribunal acepta el argumento de la familia, OpenAI y sus competidores tendrían que demostrar que sus límites de seguridad funcionan en todos los idiomas y resisten cuando la conversación con el usuario se vuelve personal. Mientras tanto, la relación entre las respuestas de GPT-4o, la suspensión de la lamotrigina y la muerte de Bowen Wan sigue siendo lo que es hoy: la tesis de una familia que busca que un jurado la examine. El contexto regional de esta carrera tecnológica puede seguirse en la cobertura de inteligencia artificial de La Noticia De Hoy y en la sección de Estados Unidos.

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