El Plan de Inteligencia Artificial 2025-2031 de Venezuela fue presentado este martes en Caracas por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia.
El Plan de Inteligencia Artificial 2025-2031 de Venezuela fue presentado este martes en Caracas por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), como la hoja de ruta con la que el país busca desarrollar esta tecnología con criterios éticos y soberanos durante los próximos seis años.
La estrategia, liderada por el titular de la cartera científica, Yvan Gil, establece un marco de trabajo centrado en el bienestar humano que abarca cinco grandes ejes: la formación de talento, la gobernanza de datos, la infraestructura avanzada, la investigación aplicada y la cooperación internacional.
Plan de Inteligencia Artificial: un instituto regulador y datos abiertos
Para respaldar el despliegue de esta política, el proyecto contempla la creación del Instituto Nacional de Inteligencia Artificial y Tecnologías de Información y Comunicación, un ente regulador que velará por las buenas prácticas en el uso de estas herramientas y por la protección de los derechos de la ciudadanía.
La propuesta incluye además la puesta en marcha de una Plataforma Nacional de Datos Abiertos y de un Centro de Cómputo de Alto Rendimiento, dos piezas de infraestructura pensadas para que el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial no dependa por completo de plataformas extranjeras.
Formación de talento en universidades y semilleros científicos
El componente educativo del plan se apoyará en programas de capacitación académica a través de la Universidad de las Ciencias Dr. Humberto Fernández-Morán y de la iniciativa Semilleros Científicos, con la que el Mincyt busca acercar a niños y jóvenes a la ciencia y la tecnología desde edades tempranas.
La formación de especialistas es uno de los cuellos de botella que el propio Gobierno ha reconocido en esta materia: sin ingenieros ni investigadores formados en aprendizaje automático, ciencia de datos y ciberseguridad, cualquier estrategia de inteligencia artificial queda en el papel.
Seis años de ejecución en sectores clave de la economía
El plan contempla un periodo de ejecución de seis años en todo el territorio nacional, con especial atención en sectores como la salud, la educación, la agricultura, las finanzas, la energía y las comunicaciones, donde las aplicaciones de inteligencia artificial pueden ir desde el diagnóstico médico asistido hasta la optimización de redes eléctricas y de telecomunicaciones, un campo en el que ya se mueven iniciativas privadas y públicas como la incorporación de Cantv a los pagos en cuotas por internet.
Con este marco, alineado a la legislación venezolana, el país busca posicionarse como un referente regional en la discusión sobre soberanía tecnológica e integración en América Latina y el Caribe, en momentos en que varios gobiernos de la región discuten cómo regular una tecnología que avanza más rápido que sus leyes.
La presentación del plan llega en un contexto económico en el que el Ejecutivo también ha fijado metas de crecimiento e inflación para 2027, y en el que la modernización tecnológica del Estado aparece como una de las apuestas para diversificar la economía más allá del petróleo.
El énfasis en la soberanía tecnológica atraviesa todo el documento: el Gobierno sostiene que los datos generados en el país, los modelos entrenados con ellos y la infraestructura que los procesa deben quedar bajo control nacional, en línea con el Código de Ética en Inteligencia Artificial que el Mincyt ya había presentado y con el proyecto de ley de la materia que discute la Asamblea Nacional. La gobernanza de datos, uno de los cinco ejes del plan, apunta precisamente a fijar quién puede acceder a la información pública y privada, con qué fines y bajo qué controles.
En la región, países como Brasil, Chile, Colombia y México ya cuentan con estrategias nacionales de inteligencia artificial o leyes en discusión, por lo que la presentación venezolana se inscribe en una carrera continental por no quedar fuera del mapa de esta tecnología, en la que también pesan la cooperación internacional y los acuerdos con socios como China y Rusia en materia científica.
Queda por ver el ritmo real de ejecución: la creación del instituto regulador, la plataforma de datos abiertos y el centro de cómputo de alto rendimiento exigirán presupuesto, personal especializado y reglas claras de gobernanza de datos, tres frentes en los que el plan deberá mostrar resultados concretos durante su primer año de vigencia.