Los ajustes salariales en Venezuela no deberían atarse al crecimiento del producto interno bruto (PIB), porque esa fórmula no garantiza.
Los ajustes salariales en Venezuela no deberían atarse al crecimiento del producto interno bruto (PIB), porque esa fórmula no garantiza que los trabajadores recuperen su poder de compra. Así lo advirtió el economista José Guerra al cuestionar la propuesta de indexar la remuneración al comportamiento de la economía, un mecanismo que, a su juicio, dejaría los sueldos expuestos a factores que nada tienen que ver con el costo de la vida.
En sus declaraciones, recogidas por El Nacional, Guerra sostuvo que el PIB es una variable demasiado volátil para servir de referencia salarial: puede subir sin que mejoren el empleo ni la productividad, de modo que un ajuste calculado sobre ese indicador no se traduciría necesariamente en un alivio real para los bolsillos de los venezolanos.
Ajustes salariales en Venezuela: por qué el PIB no sirve de referencia, según Guerra
El economista puso como ejemplo el desempeño reciente de la economía venezolana. Según sus cálculos, el PIB registró un crecimiento cercano a 14 % en 2021 y de alrededor de 5 % en 2025, impulsado en buena medida por la producción petrolera. Sin embargo, recalcó, ese repunte no vino acompañado de una recuperación equivalente de los salarios, que se mantienen entre los más bajos de la región.
Para Guerra, ahí está el problema de fondo de la propuesta: si el salario se indexa a un indicador que puede crecer por el petróleo mientras el ingreso laboral sigue estancado, la fórmula consagra la brecha en lugar de cerrarla. Un aumento del PIB, insistió, no equivale automáticamente a una mejora del poder adquisitivo de quienes viven de un sueldo.
El BCV y la referencia que propone el economista
El exdiputado también apuntó contra el Banco Central de Venezuela (BCV), al que acusó de no publicar cifras oficiales actualizadas sobre la remuneración de los trabajadores. Sin esos datos, cuestionó, cualquier esquema de ajuste carece de una base verificable para calcular cuánto ha perdido realmente el salario frente a la inflación y la devaluación.
Frente a la indexación al PIB, Guerra planteó que los ajustes deberían tomar como referencia el comportamiento de los precios y del tipo de cambio, que son las variables que erosionan a diario el ingreso de los hogares. Solo un mecanismo anclado en esos factores, defendió, podría proteger de manera constante el valor real de la remuneración.
La advertencia del economista se suma al debate sobre cómo recomponer el ingreso laboral en un país donde el salario mínimo y las pensiones llevan años rezagados frente al costo de la canasta básica, y donde buena parte de los trabajadores complementa su sueldo con bonificaciones que no forman parte del salario formal.
Ese rezago tiene consecuencias concretas en la vida diaria: con un ingreso formal que no cubre la alimentación de un mes, millones de venezolanos dependen de remesas, trabajos informales o bonos discrecionales para completar el presupuesto del hogar. Por eso, señalan los especialistas, la discusión sobre la fórmula de ajuste no es un tecnicismo: de ella depende si el salario vuelve a ser una herramienta de estabilidad para las familias o sigue siendo una cifra simbólica que se evapora con cada variación del dólar.
Guerra ha sido una de las voces más constantes en este debate. Desde su experiencia como economista y exparlamentario, ha insistido en que cualquier recuperación salarial seria exige reglas claras, datos públicos verificables y una referencia que proteja el ingreso frente a la inflación, en lugar de fórmulas que luzcan técnicas pero dejen el sueldo a merced de variables que el trabajador no controla ni puede anticipar al planificar sus gastos.
Un debate abierto sobre el ingreso de los venezolanos
Las declaraciones de Guerra llegan en momentos en que distintos sectores discuten fórmulas para actualizar los sueldos públicos y privados sin disparar el gasto ni alimentar nuevas presiones inflacionarias. La propuesta de ligar los ajustes al crecimiento económico ha ganado espacio en esa conversación, pero las objeciones del economista introducen una cautela central: crecer no es lo mismo que repartir.
Mientras no exista una referencia oficial y transparente sobre cuánto ganan realmente los trabajadores, cualquier fórmula de ajuste seguirá siendo objeto de controversia entre especialistas, empleadores y sindicatos. Sigue este y otros temas de la economía venezolana en la sección de Venezuela y en la portada de La Noticia De Hoy.