Chevron en Venezuela va camino de producir 300.000 barriles diarios para finales de este año, un 20 % más que el año anterior.
Chevron en Venezuela va camino de producir 300.000 barriles diarios para finales de este año, un 20 % más que el año anterior, y la petrolera estadounidense acaba de firmar un acuerdo con el país para llegar a 600.000 barriles diarios a principios de la década de 2030, según reveló la compañía este viernes al presentar sus resultados trimestrales.
La directora financiera de Chevron, Eimear Bonner, fue contundente al hablar del negocio venezolano: los costos de la empresa en el país son inferiores a 20 dólares por barril, lo que lo convierte en uno de los mercados petroleros más rentables del mundo. Venezuela es «inversión rentable de inmediato y genera flujo de caja positivo», dijo Bonner. «No nos preocupa nuestra capacidad para aumentar esa producción».
Chevron en Venezuela: 300.000 barriles diarios a fin de año
El trimestre incluyó un mes de producción venezolana bajo el nuevo esquema contable de participación, después de que Chevron cambiara la forma de registrar sus operaciones en el país tras la mejora de las condiciones fiscales. La producción venezolana ya genera flujo de caja positivo, con costos totales por debajo de los 20 dólares por barril, confirmó la empresa en su reporte.
Chevron es la principal petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela y su expansión forma parte de la estrategia de extender el crecimiento de la producción durante la próxima década, en momentos en que el bombeo se ha estancado en la Cuenca Pérmica y otras regiones. La compañía también está renegociando su licencia petrolera de Tengiz, en Kazajistán, y mantiene conversaciones para adquirir el yacimiento West Qurna-2, en Irak.
El cuarto mejor trimestre de su historia
Chevron superó las estimaciones de los analistas: su utilidad neta ajustada del tercer trimestre fue de 5,28 dólares por acción, 35 centavos por encima del promedio previsto, y el beneficio ajustado alcanzó 10.400 millones de dólares, un 185 % más que un año antes. Fue el cuarto trimestre más rentable en la historia de la compañía, impulsado por los altos precios del petróleo y unos márgenes de refinación récord en Estados Unidos.
La división de refinación ganó 4.930 millones de dólares, la cifra más alta registrada por esa unidad y cuatro veces la del año anterior, en un contexto en el que los conflictos de Irán y Ucrania han dejado fuera de servicio hasta el 10 % de la capacidad mundial de refinado. La producción total de la empresa fue de 3,98 millones de barriles equivalentes diarios, un 2 % menos que el trimestre anterior.
Ganancias extraordinarias para reducir deuda
Por segundo trimestre consecutivo, los ejecutivos destinaron las ganancias extraordinarias principalmente a reducir deuda, con un enfoque más conservador que el de rivales como Shell o Repsol, que aumentaron con fuerza sus recompras de acciones. Chevron redujo su recompra trimestral a 2.500 millones de dólares, el límite inferior de su previsión anual. «No reaccionamos ante las fluctuaciones del mercado, ni hacemos cambios», declaró Bonner. «Por ahora, mantenemos nuestras prioridades financieras de siempre».
Gracias a la adquisición de Hess el año pasado, Chevron incrementó su producción interanual y aprovechó el alza de aproximadamente 34 % en los precios internacionales del crudo frente al año anterior. Esa operación le otorgó además una participación del 30 % en el prolífico bloque Stabroek de Guyana, operado por ExxonMobil.
El excelente trimestre de las grandes petroleras se debió al encarecimiento mundial de los combustibles: la gasolina ha subido alrededor de un 40 % y el diésel cerca de un 70 % desde la guerra de Irán, un factor que alimenta la preocupación por el costo de vida entre los votantes estadounidenses de cara a las elecciones de mitad de mandato del martes. En ese escenario, la producción de Chevron en Venezuela —barata y en crecimiento— se ha convertido en una pieza central de su portafolio.