Los acercamientos con Vente Venezuela existen y Unión y Cambio los reconoce abiertamente.
Los acercamientos con Vente Venezuela existen y Unión y Cambio los reconoce abiertamente. El economista José Guerra, exdiputado de la Asamblea Nacional de 2015 y dirigente de esa organización, admitió que el partido liderado por Henrique Capriles ha sostenido encuentros con Vente Venezuela, la organización de María Corina Machado, y que ambas fuerzas coinciden en un punto central: primero debe haber elecciones presidenciales en Venezuela y un cambio de gobierno.
Guerra lo explicó en una entrevista con La Conversa ARI Con La Luz, el espacio de la Alianza Rebelde Investiga que dirigen César Batiz (El Pitazo), Luz Mely Reyes (Efecto Cocuyo), Ronna Rísquez (Runrunes) y Víctor Amaya (Tal Cual). Sus declaraciones, publicadas este viernes, son el reconocimiento más claro hasta ahora de un canal de entendimiento entre dos sectores opositores que en los últimos años transitaron rutas muy distintas: Unión y Cambio apuesta por participar en los espacios institucionales y hoy tiene presencia en el Parlamento de mayoría chavista, mientras Vente Venezuela encabeza la presión por una transición encabezada por Machado.
Acercamientos con Vente: las reuniones llegaron tras el doble terremoto
Según Guerra, los contactos se intensificaron después del doble terremoto del pasado 24 de junio. Tras esa coyuntura, ambas organizaciones sostuvieron varias reuniones para definir cómo abordar el momento político del país, y de esas discusiones salieron cuatro puntos de acuerdo. El primero y principal, destacó, es coincidir con Vente Venezuela y con Machado en la necesidad de que primero haya elecciones presidenciales y un cambio de gobierno, antes que cualquier otra cita con las urnas.
El dirigente fue tajante al rechazar lo que llamó «las migajas» que, a su juicio, pretende ofrecer el «triunvirato» que, según su definición, ejercen Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello desde el poder: convocar primero elecciones regionales, parlamentarias o municipales y postergar la presidencial. «Lo primero, nosotros vamos a enfrentar el gobierno en el terreno político. Identificamos al triunvirato, yo llamo la junta de gobierno, como el enemigo principal», sostuvo en la entrevista. La postura conecta con la exigencia que Machado planteó en su primera rueda de prensa en Caracas, donde presionó por elecciones presidenciales en 2027.
«Somos muy pequeños»: ampliar el campo de los aliados
Guerra explicó el acercamiento también desde el realismo político. «Nosotros solos somos muy pequeños. Y eso nos hizo que entráramos o mejoráramos las relaciones con factores con los cuales antes estábamos alejados; Vente, por ejemplo, estamos coincidiendo con ellos en que haya elecciones presidenciales, un cambio de gobierno, en fin», destacó. El economista contó además que el origen del debate interno estuvo en una expresión de Capriles sobre «la manguangua», palabra muy venezolana que asoció a la flojera y a aprovecharse de las cosas, y que a su juicio describe al grupo que hoy manda en el país.
Eso sí, cuando Luz Mely Reyes le preguntó si Unión y Cambio entraría a la Plataforma Unitaria Democrática, la principal coalición de partidos que respaldan a Machado, Guerra descartó esa propuesta, aunque reconoció que esa alianza también aboga por una elección presidencial, una transición política y democrática y la liberación de los presos políticos. El acercamiento, en otras palabras, es de coincidencia en el objetivo y de relaciones mejoradas, no de integración orgánica en la coalición.
Una oportunidad para la mesa de negociación: TSJ y CNE en el centro
El exdiputado dijo también que le dieron una oportunidad a la mesa de negociación instalada en agosto pasado entre factores del chavismo y de la Asamblea Nacional de 2015, en especial porque conoce personalmente a Dinorah Figuera desde hace 44 años. La razón, explicó, era que esa mesa trabajara los dos temas que considera decisivos: el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
Guerra puso fechas al calendario institucional: la ley establece 54 días desde que se nombra la comisión de postulaciones para el nombramiento del TSJ, un plazo que, si no hay retrasos, vencería el 15 de diciembre. Y atribuyó a las presiones de Estados Unidos que el jueves 22 de octubre se decidiera juramentar al comité de postulaciones judiciales con la escogencia de los 12 representantes de la sociedad civil, un proceso que, señaló, Jorge Rodríguez quiso demorar y que ya había sufrido un retraso de una semana. El tema del diálogo es hoy uno de los frentes más sensibles del país, al punto de que Diosdado Cabello denunció esta semana un supuesto plan contra los promotores del diálogo.
«Estamos viendo el cierre de un ciclo político en Venezuela»
Como apreciación personal, Guerra ubicó el momento actual en una dimensión histórica mayor: el fin del ciclo del chavismo. «Estamos viendo el cierre de un ciclo político en Venezuela que algunos dicen que comenzó el 4 de febrero de 1992 y lo ubico el 2 de febrero de 1999, cuando Hugo Chávez asumió la presidencia, y se está cerrando como cerró el ciclo de Acción Democrática, básicamente el ciclo del puntofijismo», afirmó.
Para el economista, dos razones empujan ese cierre: la falta de un liderazgo como el del fallecido Hugo Chávez para «conducir esa fuerza en desbandada que es el PSUV» y el fracaso del modelo que el propio Chávez concibió. «El modelo que concibió Hugo Chávez fracasó, dejó un reguero, un Estado quebrado», resaltó. Sus palabras llegan días después de que el mismo Guerra cuestionara en el terreno económico los ajustes salariales ligados al PIB, y confirman que Unión y Cambio quiere jugar en los dos tableros: el institucional, con la mesa y los nombramientos, y el opositor, con una coincidencia pública con Vente Venezuela que hasta ahora se movía en privado.