Los explosivos en Briansk encendieron este viernes una nueva acusación cruzada en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Los explosivos en Briansk encendieron este viernes una nueva acusación cruzada en la guerra entre Rusia y Ucrania. El gobernador de esa región fronteriza rusa, Yegor Kovalchuk, denunció que el Ejército ucraniano esparció por medio de drones una gran cantidad de artefactos explosivos en las inmediaciones de tres escuelas y 17 guarderías del distrito de Bezhitski, una zona residencial de la capital regional.
Explosivos en Briansk: la denuncia del gobernador Kovalchuk
«El enemigo lanzó un ataque deliberado con drones contra instalaciones sociales en el distrito de Bezhitski. Fue lanzada una gran cantidad de artefactos explosivos contra tres escuelas y 17 guarderías», escribió Kovalchuk en su cuenta de MAX, la red de mensajería rusa, donde también publicó imágenes de los dispositivos hallados en las calles del sector.
Según el gobernador, varias calles de la localidad fueron cerradas al tránsito mientras los servicios de emergencia trabajan en el lugar. «En el lugar de los hechos trabajan los servicios de emergencias, se llevan a cabo labores de desminado», indicó, y llamó a la población a permanecer en sus hogares hasta que la zona quede asegurada.
Un zapador evacuó a una conductora entre los artefactos
La denuncia incluye un episodio que las imágenes cedidas por el propio gobernador ayudan a dimensionar: los zapadores tuvieron que evacuar a una mujer que conducía un automóvil alrededor del cual habían quedado esparcidos los dispositivos explosivos. «Protegieron a la conductora con un chaleco antibalas y la sacaron de la zona de posible impacto de esquirlas», relató Kovalchuk. En el video difundido por su oficina se observa a un militar con equipo de protección alejando a la mujer de un vehículo detenido en una calle acordonada.
Hasta el momento de esta publicación, la acusación procede únicamente de las autoridades rusas y no ha podido ser verificada de forma independiente; el cable de la agencia EFE que la recoge no incluye una respuesta del Gobierno ucraniano. Kiev suele rechazar los señalamientos de ataques deliberados contra población civil y sostiene que sus operaciones con drones se dirigen contra objetivos militares y energéticos dentro de Rusia.
Una frontera atacada prácticamente a diario
Las regiones fronterizas rusas de Kursk, Briansk y, especialmente, Bélgorod son atacadas prácticamente a diario por drones de corto alcance, misiles y artillería ucraniana, con numerosas bajas civiles entre sus habitantes, de acuerdo con los reportes de las autoridades locales que recoge EFE. Esa presión constante llevó al presidente ruso, Vladímir Putin, a ordenar a su Ejército la creación de una «franja de seguridad» en las regiones ucranianas de Sumi y Jarkov, del lado ucraniano de la frontera.
La jornada de este viernes volvió a mostrar la dimensión de esa ofensiva aérea: Ucrania también lanzó ataques que obligaron a las defensas rusas a actuar sobre la capital, en una escalada que esta casa ya contó al detallar cómo Ucrania incendió la refinería de Novokúibishevsk en Samara y lanzó 862 drones contra Moscú. En paralelo, el frente humanitario sigue abierto más al sur, donde un convoy de 25 autobuses evacúa a civiles de Oleshki, en Jersón, bajo la tregua.
Casi un centenar de vuelos retrasados en Moscú
El servicio aeronáutico civil ruso, Rosaviatsia, informó de que a las 10:10 hora de Moscú (07:10 GMT) los aeropuertos de la capital acumulaban 66 vuelos de salida y 33 de entrada retrasados por más de dos horas a causa de los ataques con drones ucranianos en la región, sobre los que había informado antes el alcalde moscovita, Serguéi Sobiani.
El servicio independiente de monitoreo Airports.ru elevó aún más las cifras: 101 vuelos retrasados y 176 cancelados en el aeropuerto de Sheremétievo, al norte de la capital; 113 retrasados y 51 cancelados en Vnúkovo, al suroeste, y 57 retrasados y 6 cancelados en Domodédovo, al sur. En total, según ese conteo, 24 aeropuertos rusos operaban con fallos, con 505 vuelos retrasados y 280 cancelados en todo el país.
La denuncia sobre los explosivos en Briansk se suma así a una jornada de máxima tensión en la frontera y en el espacio aéreo ruso, mientras los equipos de desminado continúan trabajando en Bezhitski y las autoridades mantienen el llamado a los vecinos para que no salgan de sus casas.