La vigilia realizada frente al lugar del ataque hacia tres mujeres por su orientación sexual, se convirtió en un símbolo tangible de solidaridad y resistencia frente a la intolerancia.
En un suceso que estremeció a la población argentina, tres lesbianas perdieron la vida y una se encuentra en estado crítico tras un ataque con una bomba Molotov perpetrado por Juan Fernando Barrientos en una pensión de Buenos Aires.
Este crimen, motivado únicamente por el odio hacia la orientación sexual de las víctimas, generó consternación y despertó el debate sobre la creciente violencia derivada de discursos homofóbicos en el país.
El ataque tuvo lugar el pasado domingo 5 de mayo en un modesto alojamiento de la capital argentina. Barrientos irrumpió en el lugar y arrojó un explosivo casero en la habitación donde se encontraban dos parejas de mujeres: Pamela, Mercedes, Andrea y Sofía.
La violencia inaudita del incidente provocó la muerte de Pamela y Roxana en el acto, mientras que Andrea sucumbió días después debido a las graves quemaduras sufridas. Sofía, la única sobreviviente, continúa hospitalizada y en estado de shock.
La premeditación detrás de este despiadado ataque se evidencia en amenazas anteriores proferidas por Barrientos hacia las mujeres. Esta escalofriante muestra de odio desató un profundo repudio en la sociedad argentina, quien además critica la escasa cobertura mediática proporcionada al evento. Se cuestiona si la atención hubiera sido mayor si las víctimas pertenecieran a parejas heterosexuales y de mayor poder adquisitivo.


