El Ministerio del Interior de España ha publicado un avance sobre las solicitudes de protección temporal recibidas entre el 1° de enero y el 30 de noviembre de 2024, revelando que los venezolanos constituyen el grupo migratorio más grande en solicitar asilo en el país. Con un total de 155.984 solicitudes presentadas, 60.335 de ellas provienen de ciudadanos venezolanos, lo que refleja la crisis humanitaria y social que enfrenta el país sudamericano.
Las estadísticas del Ministerio indican que Venezuela es el principal país de origen de los solicitantes de asilo, seguido por Colombia con 37.901 solicitudes y Perú con 9.870. También se registraron solicitudes de países africanos como Mali (9.769) y Senegal (7.379). Este aumento en las solicitudes pone de manifiesto la creciente presión migratoria en España, que se ha convertido en un destino clave para aquellos que huyen de la violencia, la persecución y la inestabilidad económica en sus países de origen.
La mayoría de las solicitudes se realizaron en territorio español, concentrándose en comunidades autónomas como Madrid, donde se registraron 44.178 peticiones, seguidas por Andalucía (23.596), Cataluña (16.293), Galicia (7.837) y Aragón (7.611). Además, alrededor de 6.922 solicitudes se hicieron en puestos fronterizos, con otras presentadas en centros de internamiento de extranjeros (CIE) y embajadas.
Para el año 2023, los venezolanos representaban el 38,49% de las solicitudes de asilo en España, mientras que Colombia ocupaba el segundo lugar con un 30,30%. En 2024, este porcentaje ha aumentado ligeramente a 38,68%, mientras que otros grupos como hondureños y marroquíes han sido desplazados por inmigrantes provenientes de Senegal y Mali.
El Ministerio del Interior también reportó que se han otorgado un total de 27.100 asilos por razones humanitarias, siendo la gran mayoría —26.473— para venezolanos. Esto indica una tasa de protección del 97,82%, aunque inferior a la tasa registrada para otros países como Mali (98,26%) y Congo (100%).
El aumento en las solicitudes de asilo refleja no solo la crisis en Venezuela, sino también los desafíos que enfrenta España para gestionar este flujo migratorio. Las autoridades españolas han tenido que adaptarse a esta nueva realidad, implementando políticas para procesar un número récord de solicitudes mientras intentan garantizar la seguridad y el bienestar tanto de los solicitantes como de la población local.
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A pesar del alto porcentaje de asilos concedidos, muchos solicitantes enfrentan largos períodos de espera y burocracia complicada antes de recibir una respuesta a sus peticiones. La situación ha generado tensiones sociales en algunas comunidades donde los recursos son limitados y la percepción sobre la inmigración puede ser negativa.


