Vance defiende el conflicto contra Irán como una campaña que no se convertirá en otra guerra interminable de Estados Unidos. El vicepresidente JD Vance afirmó este jueves en un foro ciudadano en Fort Worth, Texas, que el presidente Donald Trump no permitirá que la guerra con Teherán se transforme en una «guerra eterna», a solo cinco días de las elecciones legislativas que decidirán el control del Congreso.
El encuentro, organizado por Fox News y moderado por el presentador Jesse Watters, se convirtió en un termómetro del malestar que la operación militar genera incluso entre votantes republicanos. Uno de ellos preguntó directamente a Vance si la Administración está cumpliendo la promesa de poner fin a las costosas intervenciones militares de Estados Unidos en el extranjero, la bandera con la que Trump llegó a la Casa Blanca.
Vance defiende el conflicto contra Irán ante un votante republicano
Vance respondió recordando su propio paso por el Ejército en Irak. Sostuvo que oponerse a las guerras prolongadas no significa rechazar por completo el uso de la fuerza, y que la diferencia está en tener objetivos claros y una salida definida, no en repetir ocupaciones de años sin una estrategia de victoria. Según el vicepresidente, Trump tiene la intención de cumplir los objetivos de Washington sin prolongar la intervención más allá de lo necesario.
El vicepresidente también puso cifras al momento actual: Estados Unidos acumula siete meses involucrado en el conflicto con Irán, mientras que las tensiones entre Washington y Teherán arrastran ya 47 años. Con ese marco, defendió que la operación en curso responde a una confrontación histórica y no a una nueva aventura militar abierta sin fecha de cierre.
La guerra también se libra en las encuestas
El foro de Fort Worth evidenció el costo político del conflicto. Una encuesta del Pew Research Center, realizada entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre, muestra que el 65 % de los estadounidenses desaprueba la gestión de Trump sobre la operación en Oriente Medio, frente a un 33 % que la respalda. La política exterior se ha instalado así entre las preocupaciones de los votantes a las puertas de unos comicios en los que los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos en cada cámara para arrebatar la mayoría a los republicanos.
Las palabras de Vance llegan mientras la Casa Blanca mueve en paralelo la vía diplomática: el enviado Tom Barrack aseguró esta misma semana que las tensiones entre Estados Unidos e Irán podrían disminuir en las próximas dos semanas, con una propuesta trasladada por Qatar que el régimen iraní todavía analiza. Ese doble carril —presión militar y negociación— es el que el vicepresidente defendió ante los votantes de Texas.
La recta final de la campaña aprieta a ambos partidos: Trump ajustó su agenda de mítines para reforzar a los candidatos republicanos en los estados clave, y cada declaración sobre Irán se lee ya en clave electoral. Por ahora, la promesa de Vance es que esta guerra tendrá un final cercano y definido; la respuesta de las urnas, el martes, dirá cuánto le creen los votantes.