Las delegaciones de Rusia y Ucrania se reúnen este viernes en el Palacio Dolmabahce de Estambul, en un nuevo intento diplomático para buscar una salida al prolongado conflicto que asola el este de Europa. La cita, mediada por Turquía, llega precedida de intensas gestiones diplomáticas y de un clima de tensión, pero también de renovadas presiones internacionales para alcanzar un alto el fuego y medidas humanitarias urgentes.
La jornada diplomática en Estambul comenzó con un encuentro tripartito entre representantes de Ucrania, Estados Unidos y Turquía. El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, recién llegado a la ciudad, urgió a poner fin a “la masacre” en Ucrania antes del inicio de las conversaciones directas entre Moscú y Kiev. “La paz solo será posible si Rusia demuestra estar preparada para acciones concretas”, insistió Rubio, según la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce.
En la reunión conjunta con sus homólogos ucraniano y turco, Rubio reiteró la postura de Washington: es necesario detener la violencia y buscar un final pacífico al conflicto. La presión internacional se ha intensificado en las últimas semanas, ante el creciente número de víctimas civiles y la crisis humanitaria en las zonas de combate.
Previo al inicio de las conversaciones formales, el negociador jefe ruso, Vladímir Medinski, se reunió con Michael Anton, alto funcionario del Departamento de Estado de EE.UU., en lo que se interpreta como un intento de acercar posiciones y explorar posibles vías de entendimiento. Medinski también se entrevistó con el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, quien ha mantenido un papel activo en la mediación, aunque no está claro si participará directamente en la mesa de diálogo.
Rusia, a través de Medinski, ha declarado estar “lista para trabajar”, mientras que Ucrania, representada por el ministro de Defensa y jefe de la delegación, Rustem Umérov, ha puesto sobre la mesa la exigencia de un alto el fuego inmediato de 30 días y la adopción de medidas humanitarias, como el retorno de todos los niños ucranianos deportados y un intercambio de prisioneros bajo la fórmula “todos por todos”.
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“La paz sólo es posible si Rusia demuestra estar preparada para acciones concretas, entre ellas un alto el fuego de al menos 30 días y medidas humanitarias como el retorno de todos los niños ucranianos deportados por la fuerza e intercambios de prisioneros”, escribió Umérov en Facebook desde Estambul.
La jornada previa a la reunión estuvo marcada por un cruce de insultos y reproches entre Moscú y Kiev, lo que evidencia la dificultad de avanzar hacia un acuerdo. Además, se confirmó que los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski; Rusia, Vladímir Putin; y Estados Unidos, Donald Trump, no participarán directamente en estos contactos, aunque sus delegaciones mantienen comunicación constante.


