En una entrevista exclusiva con el diario O Globo, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, estableció las condiciones irrenunciables de Moscú para poner fin al conflicto con Ucrania, entre las que destaca el reconocimiento internacional de la anexión de Crimea, Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Las declaraciones se producen en el marco de su participación en la reunión de cancilleres del Brics en Río de Janeiro, donde el bloque busca consolidar una agenda multilateral frente a tensiones globales.
Lavrov afirmó que cualquier acuerdo de paz debe incluir dos pilares fundamentales: la neutralidad militar de Ucrania -renunciando a su ingreso en la OTAN- y la eliminación de políticas «anti-rusas»implementadas tras el cambio de gobierno en 2014. «El no alineamiento de Kiev debe basarse en la Declaración de Soberanía Ucraniana de 1990», subrayó el canciller, quien además exigió la derogación de leyes que persiguen el idioma, la cultura y la Iglesia Ortodoxa vinculada a Moscú.
El reconocimiento de los territorios anexionados, calificado por Lavrov como «imperativo», se extiende a seis regiones: Crimea, Sebastopol, y las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, además de Jersón y Zaporiyia. «Todos los compromisos de Kiev deben tener garantías jurídicas permanentes», insistió, añadiendo que Rusia buscará «garantías de seguridad» contra actividades hostiles de la OTAN y la UE en sus fronteras.
El canciller responsabilizó directamente al gobierno de Volodímir Zelenski por el estancamiento de las negociaciones, recordando que Kiev abandonó las conversaciones en abril de 2022 «por instrucción de sus patrocinadores occidentales». Criticó especialmente la ley ucraniana que prohíbe negociar con Moscú, vigente desde septiembre de 2022, y citó como ejemplo reciente la violación de treguas durante la Pascua ortodoxa.
Sobre el diálogo con Estados Unidos, Lavrov reveló que las conversaciones con el enviado estadounidense Steve Witkoff -mencionadas en el contexto de gestiones del viernes anterior- mostraron una «mejor comprensión» de la postura rusa por parte de Washington. «Esperamos que esto facilite el diálogo de EE.UU. con Kiev y Europa», señaló, aunque descartó concesiones unilaterales.
Al ser consultado sobre el papel de Brasil, Lavrov elogió la iniciativa de Luiz Inácio Lula da Silva para crear un «Grupo de Amigos de la Paz en Ucrania»junto a China en la ONU. Destacó que las tres reuniones realizadas de este grupo -integrado por países del Sur Global- representan «un avance hacia soluciones equilibradas».
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No obstante, advirtió que cualquier mediación debe considerar «las causas profundas del conflicto», incluyendo lo que Moscú denomina «golpe neonazi de 2014» en Kiev. Esta postura choca con la visión occidental, que responsabiliza a Rusia por la invasión iniciada en 2022.
El encuentro en Río -que prepara la cumbre de líderes en julio- tiene como ejes la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, el uso de monedas locales en comercio intra-Brics, y respuestas colectivas al «tarifaço» de Donald Trump. Lavrov respaldó explícitamente la candidatura brasileña a un asiento permanente en el Consejo, al tiempo que rechazó las aspiraciones de Alemania y Japón por su «política hostil hacia Rusia».


