La reunión del G20 en Atlanta abre este viernes con una foto que resume el momento: el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La reunión del G20 en Atlanta abre este viernes con una foto que resume el momento: el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibe durante dos días a los ministros de Exteriores de las mayores economías del planeta, entre ellos el ruso Serguéi Lavrov, en una mesa dividida por las guerras de Irán y Ucrania, los aranceles y la libertad de navegación en los mares más sensibles del comercio mundial.
La cita de este viernes y sábado en la capital de Georgia es preparatoria de la cumbre de líderes del bloque que el presidente Donald Trump acogerá el 14 y 15 de diciembre en su club de golf de Doral, a las afueras de Miami. Llega, además, en la recta final de la campaña para las elecciones legislativas del próximo martes, en las que los republicanos se juegan la mayoría en el Congreso.
Reunión del G20 en Atlanta: una mesa dividida por dos guerras
Sobre la mesa estarán la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán, los aranceles estadounidenses y la situación en el mar de China Meridional. Funcionarios de Washington adelantaron que su prioridad será buscar entendimientos sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y el mar del Este, además de la seguridad energética y alimentaria y las cadenas de suministro de minerales críticos.
El Departamento de Estado sostuvo que el encuentro busca impulsar la cooperación ante las crisis económicas y de seguridad, y Rubio afirmó que la cita permitirá «fomentar la cooperación práctica en los desafíos económicos y de seguridad compartidos». Washington pretende que el grupo busque salidas a las «crisis geopolíticas que contribuyen a las perturbaciones económicas mundiales», en palabras de su diplomacia. El telón de fondo no ayuda: según medios estadounidenses, funcionarios de Washington alertaron a gobiernos de Medio Oriente ante eventuales ataques contra Irán posteriores a las elecciones del martes y una posible respuesta del régimen iraní, un factor que sobrevuela la reunión.
Lavrov, el invitado incómodo: visados a última hora y la sombra de Putin
Lavrov arribó a Atlanta en las últimas horas, en un vuelo Moscú-Atlanta de 20 horas y 10 minutos que evitó el espacio aéreo de los países que Rusia considera «inamistosos», según la agencia estatal TASS. Su presencia generó inquietud entre varios miembros del grupo en pleno aumento de los ataques rusos contra Ucrania. La Cancillería rusa denunció demoras de Washington en la concesión de los visados a su delegación, un problema resuelto «a última hora»: la portavoz María Zajárova afirmó que los inconvenientes mostraron que «no todos en Washington estaban contentos» con la participación del canciller, y adelantó que Lavrov defenderá en Atlanta una «rápida reforma de las instituciones económicas mundiales» y la visión rusa de un «mundo multipolar».
China enviará a un viceministro de Exteriores, mientras la mayoría de los demás países estarán representados por sus jefes diplomáticos, entre ellos el brasileño Mauro Vieira, en pleno repunte de las tensiones entre Washington y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Ucrania, que no pertenece al G20 pero había sido invitada a citas similares en años anteriores, no participará esta vez, y Sudáfrica tampoco figura entre los invitados en medio de sus disputas con la administración Trump. Fuentes diplomáticas francesas aclararon que la presencia de Lavrov «no normaliza» la invasión de Ucrania, y la posible asistencia de Vladímir Putin a la cumbre de diciembre en Florida inquieta a los aliados europeos, sobre todo después de que Washington eximiera a Moscú de nuevas sanciones. El contexto del conflicto sigue moviéndose sobre el terreno, como muestra el convoy humanitario que partió hacia Oleshki para evacuar civiles de Jersón bajo la tregua.
La prueba de fuego de Washington a días de las elecciones
Para los analistas, Atlanta medirá la capacidad de Estados Unidos de trabajar con sus socios cuando el consenso parece inalcanzable. «La reunión se celebra en un contexto de creciente desacuerdo sobre el orden económico mundial, y la prueba de fuego es si Estados Unidos puede fomentar la cooperación con sus socios», declaró Elaine Dezenski, directora del Centro de Poder Económico y Financiero de la Fundación para la Defensa de las Democracias, en una teleconferencia con periodistas recogida por Associated Press.
Ian Kelly, exembajador estadounidense en Georgia y profesor de la Universidad Northwestern, advirtió que la invitación a Lavrov puede generar costos políticos para la Casa Blanca antes de las legislativas y complicar cualquier posición conjunta sobre la guerra: «Sin duda, restará impacto al mensaje que, al menos, los miembros occidentales desean transmitir». La tensión con Teherán también marca la semana en Washington, donde el vicepresidente JD Vance defendió el conflicto contra Irán y aseguró que Trump evitará una guerra eterna. De lo que Rubio logre —o no logre— este fin de semana en Atlanta dependerá buena parte del guion con el que los líderes lleguen a Miami en diciembre.