Nóvaya Gazeta anuncia su cierre y pone fecha al final de más de tres décadas de periodismo independiente en Rusia. El histórico periódico opositor informó este viernes de que el próximo 9 de noviembre apagará sus servidores y abandonará la sede de Moscú en la que su redacción trabajó durante casi 30 años, tras denunciar que las autoridades y los servicios de seguridad del país obligaron a detener su labor. Su mensaje a los lectores arrancó con una frase que resume el momento: «Nos han matado».
Nóvaya Gazeta anuncia su cierre para el 9 de noviembre
El anuncio llegó dos días después de la carta que el redactor jefe, Serguéi Sokolov, envió a los lectores el 28 de octubre: la redacción recibió la orden de desalojar antes del 9 de noviembre sus oficinas del callejón Potapovsky, sin un nuevo local a la vista. El desalojo obliga además a cerrar el museo interno dedicado a Anna Politkóvskaya, la periodista del diario asesinada en 2006, cuyos retratos y objetos personales se conservaban en su antigua oficina. «Nos están echando, con el tiempo mínimo para hacer las maletas», escribió la redacción, que se definió como «refugiada en su propio país».
Un cerco de meses: agente extranjero, sin donaciones y allanamientos
El cierre corona una escalada sostenida. En septiembre, el Ministerio de Justicia designó al periódico «agente extranjero», y desde entonces bancos y empresas se negaron a procesar las donaciones de los lectores, su principal fuente de ingresos. En abril, las fuerzas de seguridad registraron la sede del diario, y a mediados de octubre allanaron la vivienda de Sokolov, que fue interrogado durante unas tres horas en el marco del caso contra el reportero de investigación Oleg Rolduguin, detenido desde abril. Ya en 2022 el medio había perdido su licencia para publicar en papel y en internet, su imprenta fue confiscada y su web quedó bloqueada dentro de Rusia, aunque sus periodistas siguieron trabajando y apoyando a la edición europea lanzada desde Riga.




