El boxeador venezolano Jesús Cova vivió un momento de profunda frustración en su debut en los Juegos Olímpicos de París 2024, al ser obligado a quitarse su uniforme que mostraba la bandera de Venezuela antes de su combate.
Esta decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) se produjo justo antes de su enfrentamiento en los octavos de final en la categoría de 63,5 kilos, donde perdió ante el tailandés Bunjong Sinsiri.
Cova relató que miembros del COI le entregaron un uniforme liso de color rojo, sin insignias nacionales, alegando que su vestimenta infringía la regla 50 del COI, que prohíbe cualquier manifestación política, religiosa o racial.

Sin embargo, el boxeador notó que su rival pudo competir con la bandera de Tailandia en su uniforme, lo que aumentó su indignación. «Me revisaron todo, y me refiero a todo, por si tenía algo; sentí que se fijaron al detalle conmigo», expresó Cova, visiblemente molesto.

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La controversia se agrava en el contexto de las recientes elecciones presidenciales en Venezuela, donde el Consejo Nacional Electoral proclamó a Nicolás Maduro como ganador, generando acusaciones de fraude.
Aunque Cova evitó vincular directamente la decisión del COI con este clima político, su experiencia resalta las tensiones que pueden surgir en el ámbito deportivo debido a situaciones políticas en el país de origen de los atletas.
La sección de boxeo de París 2024 confirmó que el uniforme de Cova no cumplía con las normativas del COI, pero la situación deja en evidencia la complejidad de la relación entre deporte y política, especialmente para los atletas que representan a naciones con conflictos internos.



