José Raúl Mulino, el presidente electo de Panamá, anunció el 9 de mayo su decisión de deportar a los migrantes que ingresen al país a través de la selva del Darién.
Esta medida busca frenar el flujo de más de 520.000 personas, principalmente venezolanos, que cruzaron la inhóspita selva en 2023. Además, Mulino se comprometió a buscar una solución para garantizar el suministro de agua dulce al Canal de Panamá.
Mulino, un abogado derechista de 64 años que asumirá el cargo el 1 de julio, reafirmó su intención de «cerrar» el Darién, una ruta utilizada por migrantes que buscan llegar a Estados Unidos desde Sudamérica. En el primer trimestre de este año, más de 110.000 personas realizaron esta peligrosa travesía, según cifras oficiales. El presidente electo enfatizó que el Darién no es una ruta de tránsito y que quienes ingresen ilegalmente serán deportados a sus países de origen.
Además, Mulino expresó su preocupación por la sequía que afecta al Canal de Panamá y anunció que buscará una solución para asegurar el suministro de agua dulce a esta importante vía de navegación. La sequía puso en riesgo los aportes económicos del canal al erario panameño.
Por otro lado, el presidente electo reveló que conversó con el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la posibilidad de establecer un Tratado de Libre Comercio entre Panamá y el Mercosur. Mulino destacó la importancia de esta alianza económica para fortalecer la economía panameña.
José Raúl Mulino, quien se autodefine como «ultraderechista», marcó un rumbo firme en su política migratoria y en la búsqueda de soluciones para desafíos como la sequía en el Canal de Panamá. Su promesa de deportar a los migrantes que atraviesen el Darién y su compromiso con el suministro de agua al canal marcan los primeros pasos de su futuro gobierno, que iniciará el próximo 1 de julio.


