En un contexto marcado por crecientes tensiones con Rusia, el primer ministro polaco, Donald Tusk, anunció este martes un ambicioso plan que prevé entrenar militarmente a 100.000 voluntarios al año. Esta estrategia tiene como objetivo fortalecer la capacidad defensiva del país y crear una fuerza de reserva militar lista para actuar en caso de conflicto.
Polonia aumenta su defensa con entrenamiento masivo
Durante una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Tusk destacó que para 2027 se alcanzará la capacidad de formar 100.000 reservistas anualmente, con la intención de contar con un ejército de reservistas «de facto y operativo». «Queremos asegurarnos de que nuestra fuerza de reserva esté adaptada a las amenazas potenciales», afirmó el primer ministro, subrayando la importancia de tener un contingente preparado para cualquier eventualidad.
La meta es clara: permitir que «cualquier persona interesada en recibir el entrenamiento militar básico» pueda participar en él a más tardar en 2026. Para lograrlo, el Gobierno polaco planea ampliar la capacidad de formación a civiles del Ejército, aumentando el número de formadores de 40.000 a 100.000.
Para llevar a cabo esta ambiciosa iniciativa, el Gobierno polaco tiene previsto recontratar a militares retirados y reservistas, especialmente a aquellos que sirvieron en misiones en Irak o Afganistán. Estos antiguos soldados se convertirán en formadores de los nuevos voluntarios a través de un programa denominado «segunda misión». Tusk enfatizó que «sus conocimientos y habilidades no tienen precio en estos momentos», y expresó su confianza en que habrá suficientes candidatos dispuestos a participar.
En la actualidad, cualquier ciudadano polaco entre 18 y 60 años puede inscribirse voluntariamente en un programa de entrenamiento militar que dura un mes. A cambio, reciben una compensación equivalente a unos 1.500 euros. Aquellos que deseen continuar su formación pueden extender su servicio en el Ejército por otros 11 meses bajo condiciones similares, y quienes permanezcan al menos tres años obtendrán ventajas fiscales y preferencia para acceder a universidades o adquirir viviendas estatales.

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La decisión de Tusk responde a la creciente inquietud por la amenaza que representa Rusia para Polonia y sus aliados en Europa del Este. En los últimos años, Polonia ha implementado un importante programa de modernización militar y actualmente destina un presupuesto superior al promedio de sus aliados de la OTAN. Este año, el país planea dedicar el 4,7% de su PIB a defensa, lo que lo posiciona entre los líderes de la alianza militar, solo detrás de Estados Unidos y Turquía.
Paralelamente al plan de entrenamiento militar, Tusk anunció que Varsovia facilitará una «aceleración significativa» de las inversiones en defensa. Esto incluye la implementación de soluciones que permitirán que las inversiones en infraestructuras estratégicas y defensa se realicen «tres veces más rápido». Esta medida busca asegurar que Polonia no solo cuente con una fuerza militar capacitada, sino también con los recursos y equipos necesarios para enfrentar cualquier desafío.
El anuncio del primer ministro Donald Tusk marca un punto decisivo en la estrategia defensiva de Polonia, reflejando una respuesta proactiva ante un entorno geopolítico cada vez más complejo. Con un enfoque renovado en la formación de voluntarios y la modernización del ejército, Varsovia se posiciona como un actor clave en la defensa europea. Sin embargo, el éxito de estas iniciativas dependerá no solo del compromiso del Gobierno polaco, sino también de la cooperación con sus aliados en la OTAN y la capacidad para adaptarse a un futuro incierto marcado por tensiones regionales persistentes.


