En un esfuerzo por controlar la migración irregular a través de la peligrosa selva del Darién, el presidente panameño, José Raúl Mulino, anunció este jueves que las personas que ingresen al país sin autorización serán multadas con montos que oscilan entre 1.000 y 5.000 dólares, dependiendo de la gravedad de la infracción.
Mulino explicó que esta medida se implementa tras la publicación de un decreto ejecutivo que aumenta las sanciones a los migrantes.
«Toda persona que ingrese violando los controles migratorios será multada», afirmó en su conferencia de prensa semanal. Además, quienes no puedan pagar la multa no podrán salir del país y podrían ser deportados.
La selva del Darién ha sido un punto crítico para los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos desde Sudamérica.
En 2023, más de 520.000 personas atravesaron esta región inhóspita, enfrentando peligros como ríos caudalosos y bandas criminales.
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Hasta ahora en 2024, alrededor de 283.000 migrantes han cruzado, una disminución del 37% en comparación con el año anterior.
El gobierno panameño ha lanzado un programa financiado por Estados Unidos para deportar a quienes crucen el Darién, con Mulino indicando que esperan realizar vuelos de repatriación semanalmente.
Esta nueva política busca no solo disuadir la migración irregular, sino también garantizar la seguridad y el bienestar de quienes intentan cruzar este peligroso corredor.


