La minería de oro en la Amazonía peruana está causando una destrucción sin precedentes de las turberas, uno de los ecosistemas más valiosos en la lucha contra el cambio climático. Un estudio reciente publicado en la revista Environmental Research Letters revela que en los últimos dos años se ha destruido tanta extensión de turberas como en las tres décadas anteriores combinadas.
Utilizando más de 35 años de datos satelitales del programa Landsat de la NASA, los investigadores han descubierto que se han destruido más de 550 hectáreas de turberas en la región de Madre de Dios, liberando entre 0,2 y 0,7 millones de toneladas de carbono a la atmósfera. Lo más alarmante es que más del 55% de este daño ha ocurrido en solo los últimos dos años.
Las turberas amazónicas de Perú, principalmente humedales de palmeras, han acumulado durante milenios capas profundas de turba, convirtiéndose en enormes almacenes naturales de dióxido de carbono. Estos ecosistemas son cruciales en la lucha contra el cambio climático, ya que tienen una capacidad de captura de CO2 siete veces mayor que los bosques de la región.
El Dr. John Householder, geólogo del Instituto Tecnológico de Karlsruhe y uno de los autores del estudio, subraya la importancia de estos hallazgos: «Incluso la pérdida de pequeñas zonas de turberas puede tener un gran impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero».
Actualmente, la minería en turberas representa aproximadamente el 9% de toda la actividad minera en la región amazónica peruana. Sin embargo, su crecimiento es alarmante. Si la tendencia continúa, se estima que para 2027, la explotación de estos frágiles ecosistemas podría representar el 25% del total de la actividad minera.
El estudio revela que 63 de las 219 zonas de turberas identificadas ya están afectadas. Esto podría llevar a la destrucción de más de 10.000 hectáreas, lo que resultaría en la liberación de hasta 14,5 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, equivalente a las emisiones anuales de millones de automóviles.
Es importante destacar que la capacidad de captura de CO2 de las turberas peruanas apenas comenzó a ser estudiada por la ciencia hace una década. El Dr. Householder advierte: «Sospechamos que hay grandes cantidades de turba en otras zonas, pero aún no hemos podido estudiarlo. Nuestro trabajo indica que hay grandes depósitos de turba que podrían desaparecer antes de que la ciencia haya tenido la oportunidad de describirlos».
Los investigadores concluyen que este estudio es una llamada urgente a la acción para proteger estos valiosos ecosistemas. «Si no frenamos esta destrucción, el daño a las turberas amazónicas podría ser permanente, con graves repercusiones ambientales, sociales y económicas a largo plazo».
Lea también: Nissan nombra al Mexicano Iván Espinosa como nuevo CEO
La conservación de las turberas es crucial no solo para la lucha contra el cambio climático, sino también para la preservación de la biodiversidad y la regulación del agua. Estos ecosistemas cubren solo el 3% de la superficie terrestre global, pero almacenan casi 550 mil millones de toneladas de carbono, el doble de lo que almacenan todos los bosques del mundo.


