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Macky Sall retira su candidatura a secretario general de la ONU

Macky Sall, expresidente de Senegal entre 2012 y 2024, anunció este sábado 17 de octubre que retira su candidatura a secretario general de la ONU.

Macky Sall, expresidente de Senegal entre 2012 y 2024, anunció este sábado 17 de octubre que retira su candidatura a secretario general de la ONU, la carrera para suceder al portugués António Guterres al frente del organismo. La decisión llegó después de que el exmandatario quedara relegado en la sexta votación informal celebrada en el Consejo de Seguridad, y busca despejar el camino para que emerja una candidatura de consenso capaz de superar el filtro de las grandes potencias.

Por qué se retira Macky Sall

En un comunicado, Sall explicó que decidió retirar su candidatura tras la votación informal de este viernes para la elección del cargo y luego de consultas con el presidente de Burundi y de la Unión Africana, Évariste Ndayishimiye, y con el presidente de Senegal y de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), Bassirou Diomaye Faye. El exmandatario aseguró que tomó la decisión con un «profundo sentido de las responsabilidades», con la esperanza de contribuir a la aparición de una candidatura de consenso dentro del Consejo de Seguridad.

Sall sostuvo además que su proyecto respondía a la intención de poner su experiencia de casi 40 años de vida pública al servicio de Naciones Unidas, y agradeció el respaldo de los Estados que lo apoyaron en las distintas fases del proceso, así como el trabajo de su equipo de campaña durante estos meses. Su mensaje, firmado en Marrakech, también hizo extensivo el reconocimiento a las autoridades religiosas y tradicionales y a la ciudadanía senegalesa que lo acompañó desde que hizo pública su candidatura.

La votación del viernes dejó a todos los aspirantes con vetos

El sondeo informal del Consejo de Seguridad lo encabezó la costarricense Rebeca Grynspan, quien cosechó nueve apoyos, seguida por la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, ambos con ocho votos. La nómina de aspirantes la completaban el ugandés Olara Otunnu y las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki, además del propio Sall.

Sin embargo, ninguno de los siete candidatos logró sortear el veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia—, ya que todos recibieron al menos dos votos de rechazo por parte de estas potencias. La regla es implacable: si uno solo de los cinco miembros permanentes vota en contra de un candidato, el Consejo no puede recomendarlo para convertirse en el próximo secretario general, por muchos apoyos que reúna entre los demás países.

El turno apunta a América Latina y el Caribe

El propio Sall señaló que las sucesivas votaciones de sondeo muestran una preferencia por «una candidatura procedente de la región de América Latina y el Caribe, y eventualmente femenina». La lectura coincide con la tradición de rotación regional del cargo y con el momento de la carrera: Grynspan, exsecretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, lidera las preferencias, y Grossi mantiene opciones desde Argentina, mientras dos ecuatorianas siguen en la lista. El organismo ya ha estado en el centro de la agenda regional en las últimas semanas, como cuando la ONU advirtió que Bolivia se convirtió en centro de operaciones de carteles internacionales.

En su mensaje de despedida de la carrera, el expresidente senegalés apeló también al peso estratégico de su continente: «África, que está en el centro de los desafíos de paz, seguridad y desarrollo, debe también continuar haciendo oír su voz y proseguir sus esfuerzos para ocupar el lugar que le corresponde en la gobernanza mundial». La frase resume la tensión de fondo del proceso: África reclamaba su turno histórico al frente del organismo, pero las votaciones internas fueron inclinando la balanza hacia Latinoamérica.

Qué sigue en la sucesión de Guterres

El mandato de António Guterres finalizará el próximo 31 de diciembre, y para designar a su sucesor la Asamblea General de la ONU debe ratificar la propuesta del Consejo de Seguridad, que requiere al menos nueve votos afirmativos y ningún veto de las cinco potencias permanentes. Con la retirada de Macky Sall, el tablero queda abierto para que las consultas de la próxima semana busquen un nombre capaz de reunir ese consenso que hoy ningún aspirante tiene garantizado.

Para la audiencia latinoamericana, el desenlace importa más allá de la diplomacia: quien lidere la ONU a partir de enero marcará la agenda del organismo en migración, seguridad y desarrollo, temas que atraviesan a la región y a su diáspora, en un cierre de año en el que los organismos multilaterales ya mueven fichas clave, como contamos en la nota sobre las asambleas del FMI y el Banco Mundial en Bangkok. La información original fue reportada por France 24, con información de EFE. Puede seguir esta y otras historias en nuestra sección de Mundo. (Con información de EFE)

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