Las asambleas del FMI y el Banco Mundial cerraron este sábado en Bangkok, Tailandia, con un balance a dos voces.
Las asambleas del FMI y el Banco Mundial cerraron este sábado en Bangkok, Tailandia, con un balance a dos voces. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, resumió la semana de reuniones como una mezcla de «optimismo» y «preocupación» sobre el rumbo de la economía mundial.
«El optimismo proviene de la resiliencia de la economía mundial, las promesas de la inteligencia artificial y el dinamismo de Asia», explicó la economista búlgara en el último día del evento. «Pero la inteligencia artificial también se percibe como una fuente de preocupación, al igual que la inflación, los altos niveles de endeudamiento, las guerras y los riesgos climáticos», matizó.
Las asambleas del FMI y el Banco Mundial dejan un crecimiento del 3,1 % para 2026
A lo largo de la semana, el Fondo revisó al alza su previsión de crecimiento mundial para 2026, hasta el 3,1 %, una décima más de lo calculado antes. El motor de esa mejora tiene nombre propio: la inversión en inteligencia artificial, que está amortiguando el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre la actividad global.
Georgieva, sin embargo, advirtió contra la dependencia excesiva de ese único motor. A su juicio, depender de un solo factor de crecimiento equivale a «pararse en una sola pierna», porque una corrección en la demanda de inteligencia artificial golpearía con fuerza a las economías más expuestas a su cadena de producción, en especial en Asia.
El otro frente es la inflación. El organismo proyecta que los precios mundiales subirán un 4,7 % en 2026, antes de moderarse al 4,1 % en 2027, empujados por el encarecimiento de la energía desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, a finales de febrero. «Puedo decirles que a la gente de todo el mundo, pero sobre todo en los países más pobres, no le gusta la inflación. La inflación es como un impuesto a los pobres», afirmó la directora gerente.
La deuda, la gran preocupación de las asambleas del FMI y el Banco Mundial
El endeudamiento ocupó buena parte de las sesiones. Según Georgieva, la proporción del pago de la deuda en los ingresos públicos de los países de renta baja subió del 8 % al 14 % en los últimos años, mientras el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos endurece las condiciones financieras y presiona a los bancos centrales a seguir combatiendo la inflación, probablemente con nuevas subidas de las tasas de interés.
Los países más vulnerables a este escenario, advirtió el Fondo, son los de bajos ingresos que importan petróleo y no se benefician del auge de la inteligencia artificial. Para ellos, Georgieva pidió prioridades presupuestarias que combinen crecimiento con protección a la población más vulnerable, un debate que también atraviesa a América Latina: esta misma semana se conoció que el Banco Mundial contempla préstamos para Venezuela por hasta 5.000 millones de dólares y que organizaciones venezolanas exigen publicar en detalle el presupuesto 2027 del país.
La jefa del Fondo aseguró que su institución tiene la «responsabilidad» de ayudar a esas naciones a reestructurar su deuda si lo necesitan, apoyar la movilización de recursos internos, atraer financiamiento internacional y crear condiciones para la inversión privada. «Cuando hacemos todo lo posible, eso se traduce en una mejora en la vida de las personas», señaló.
Un Plan de Bangkok contra el fraude digital
Entre los acuerdos de la semana figura el «Plan de Bangkok», una iniciativa conjunta del FMI, el Banco Mundial y el gobierno de Tailandia para combatir las estafas, el fraude financiero digital y los ciberdelitos transfronterizos. Georgieva lo describió como «un paso hacia un marco más seguro, responsable e inclusivo para las finanzas digitales», en un contexto en el que la inteligencia artificial abarata y acelera los ciberataques.
El ministro de Finanzas de Arabia Saudí y presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional, Mohammed Aljadaan, puso la nota de cautela en la clausura: «La economía mundial ha resistido mejor de lo previsto el último de una serie de shocks, pero la continuidad de la resiliencia no debe darse por sentada». Las reuniones de más alto nivel concluyeron el viernes y durante el fin de semana continúan citas de carácter asesor y organizativo.
Para los hogares latinoamericanos, el mensaje de Bangkok llega en forma de precios: con una inflación mundial del 4,7 % y la energía cara, el costo de la vida seguirá presionando presupuestos y remesas, en una semana en la que en Venezuela el dólar oficial del BCV ya se ubica en Bs 881,06. Por eso importa: lo que el Fondo decida sobre deuda y tasas en los próximos meses marcará cuánto aire tendrán los gobiernos de la región para proteger a los más vulnerables.