Un linchamiento en Ostuacán, en el norte de Chiapas, México, dejó muerto a uno de los dos detenidos por el feminicidio de una mujer de 55 años.
Un linchamiento en Ostuacán, en el norte de Chiapas, México, dejó muerto a uno de los dos detenidos por el feminicidio de una mujer de 55 años y su nieta de 12, y gravemente herido al segundo, después de que pobladores se los arrebataron a los policías que los custodiaban la noche del sábado 24 de octubre. El episodio cerró una semana de búsqueda e indignación en la comunidad, que había encontrado sin vida a las dos víctimas días después de su desaparición.
De acuerdo con los reportes de medios mexicanos y fuentes policiales, un grupo de habitantes interceptó a los agentes estatales que trasladaban a los sospechosos, los agredió en medio de disturbios en los que también se interrumpió el suministro eléctrico y uno de los hombres murió a consecuencia de los golpes, mientras el otro sufrió lesiones graves. En la zona se desplegó un operativo policial para controlar la situación, mientras al cierre de los primeros reportes las autoridades todavía no confirmaban oficialmente los detalles del linchamiento en Ostuacán.
El linchamiento en Ostuacán tras el anuncio de las detenciones
Horas antes, la tarde del sábado, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, había confirmado la detención de los presuntos responsables del doble feminicidio, aunque sin ofrecer detalles adicionales sobre su identidad o las circunstancias de la captura. El mandatario hizo además un llamado público a la población de Ostuacán para confiar en las autoridades y abstenerse de ejercer justicia por propia mano.
«La justicia por propia mano no nos devuelve la paz y sí puede traer más dolor y consecuencias legales para personas inocentes. La violencia genera más violencia. Les convoco a actuar con prudencia y a dejar la justicia en manos de la ley», escribió Ramírez Aguilar en un comunicado difundido en su cuenta oficial de Facebook. El mensaje no impidió que, ya en la noche, los pobladores localizaran a los detenidos y se produjera el linchamiento en Ostuacán que las fuentes policiales describieron a los medios locales.
Una semana de búsqueda: la desaparición de Miriam y Ariana
Las víctimas fueron identificadas como Miriam Cruz Alpuche, de 55 años, y su nieta Ariana Scarlett Velázquez, de 12. Ambas desaparecieron el lunes 19 de octubre, cuando salieron de su domicilio en la ranchería Ribera Tanchichal para realizar labores en el campo y revisar el ganado de la familia. Su ausencia activó una búsqueda intensa en la que participaron familiares, vecinos y autoridades locales, además de la Alerta Amber emitida por la desaparición de la menor.
El cuerpo de Miriam fue localizado el miércoles 21 junto a un arroyo, con heridas de arma blanca en el cuello. Dos días después, el viernes 23, fue encontrado el cuerpo de Ariana, un hallazgo que multiplicó la consternación en el municipio y las exigencias de justicia de la comunidad. Tras el anuncio de las detenciones, esa indignación derivó en el episodio de violencia colectiva que terminó con un sospechoso muerto y otro gravemente herido.
Lo que reveló la Fiscalía de Chiapas
El fiscal general de Chiapas, Jorge Luis Llaven Abarca, informó que la necropsia determinó que Miriam murió por una hemorragia aguda causada por la sección de grandes vasos en el cuello, provocada por un objeto punzocortante. En el caso de Ariana, las pruebas periciales confirmaron que sufrió una agresión sexual y falleció por asfixia mecánica por estrangulamiento, además de presentar traumatismo craneoencefálico severo y señales de forcejeo.
Organizaciones de la sociedad civil, como la colectiva 50+1, condenaron «de manera enérgica» el doble crimen, al que calificaron de atroz. Con estos dos casos, Chiapas acumula ya 30 feminicidios en lo que va de 2026, una cifra que vuelve a poner sobre la mesa la crisis de violencia contra las mujeres en la entidad y en el país, el mismo México donde esta semana la SIP alertó por los asesinatos de periodistas y las presiones contra la prensa.
Justicia por propia mano y una investigación que sigue abierta
El linchamiento en Ostuacán abre ahora una segunda investigación: la de la muerte del detenido a manos de la multitud y las lesiones graves del segundo sospechoso, que permanecía bajo custodia del Estado cuando fue arrebatado a los agentes. El gobernador insistió en que la venganza colectiva no devuelve la paz y puede acarrear consecuencias legales para personas inocentes, un debate que en México reaparece con cada caso de justicia por propia mano, en un país donde la desconfianza en las instituciones convive con procesos judiciales de alto perfil, como el que enfrenta el exfiscal de Chihuahua César Jáuregui.
Por ahora, la Fiscalía mantiene abierta la investigación por el doble feminicidio de Miriam y Ariana, mientras la comunidad de Ostuacán sigue conmocionada por una semana que comenzó con una búsqueda desesperada y terminó con tres muertes violentas: las de la abuela y su nieta, y la del hombre señalado como uno de sus presuntos asesinos.
Con información de El Nacional, La Línea y otros medios locales de Chiapas que siguieron el caso en Ostuacán.