Marine Le Pen lanza su candidatura presidencial en Francia con un gran mitin en Orleans, la ciudad de Juana de Arco, donde este domingo prometió el «renacimiento» del país ante más de 8.000 militantes de Agrupación Nacional. La líder de la extrema derecha, favorita en todas las encuestas para las elecciones del año que viene, presentó su cuarta carrera hacia el Elíseo como una propuesta de orden: «No estamos viviendo el fin del mundo, sino el fin de un mundo, su mundo», dijo en referencia a sus adversarios políticos.
Marine Le Pen lanza su candidatura presidencial con las encuestas de su lado
El lanzamiento llega en un momento especialmente favorable para Le Pen. Un sondeo publicado este mismo domingo la sitúa entre el 32 % y el 33,5 % de intención de voto en la primera vuelta, muy por delante de su rival más cercano, el líder de la izquierda Jean-Luc Mélenchon, con un 17 %. Las encuestas, además, sugieren que derrotaría con facilidad a Mélenchon en una segunda vuelta prevista para principios de mayo. «Antes de la victoria, hay que estar convencidos de que se puede ganar», clamó la candidata entre cánticos de «Marine presidenta».
El acto cerró el congreso de Agrupación Nacional, en el que Jordan Bardella, su delfín político, fue reelegido el sábado como presidente del partido con el 98,98 % de los votos. Le Pen ya confirmó que Bardella será su primer ministro si llega al poder y que el partido asegura contar con 160.000 militantes, la mayor maquinaria política del país.
Seguridad, inmigración y soberanía, el corazón del programa
Le Pen prometió una política de «tolerancia cero» y aseguró que restablecer la seguridad es el primer deber del Estado. En materia migratoria, se comprometió a recuperar los controles fronterizos, expulsar automáticamente a los delincuentes extranjeros, endurecer las penas para quienes agredan a agentes y combatir sin descanso a las bandas y los cárteles de la droga, a los que prometió tratar como organizaciones terroristas. También anunció un nuevo derecho, la «prioridad nacional», y aseguró que «la nacionalidad francesa volverá a ser un privilegio que se hereda o se merece».
Francia atraviesa uno de sus periodos más turbulentos de los últimos años, con protestas masivas por el coste de la vida que en días recientes derivaron en saqueos y actos de vandalismo, un clima que ya dejó jornadas de tensión como las protestas que se saldaron con 135 detenidos en París, Lyon y Burdeos. En Orleans, la víspera del congreso, unas 13.000 personas según las autoridades marcharon contra la extrema derecha, sin incidentes.
Economía con austeridad y una sombra judicial sobre la campaña
En el plano económico, la candidata prometió austeridad, rebajas de impuestos a las empresas, menos burocracia y apoyo a la industria, la innovación y la inteligencia artificial, y rechazó nuevas subidas de la edad de jubilación. En política exterior, atacó al presidente Emmanuel Macron, al que acusó de querer compartir el arsenal nuclear francés, y defendió una Francia como «nación de paz», con una defensa estrictamente nacional y sin enviar jóvenes a guerras ajenas.
Sobre su campaña pesa, sin embargo, una sombra judicial: Le Pen fue condenada por malversación de fondos del Parlamento Europeo, una sentencia que ha recurrido y que podría obligarla incluso a hacer campaña con una tobillera electrónica. Pese a ello, su partido cierra filas en torno a su lideresa en un continente donde los procesos electorales se siguen voto a voto, como ocurre también con las elecciones en Serbia, marcadas por una participación histórica. A seis meses de las presidenciales, Le Pen parte como la gran favorita para suceder a Macron en el Elíseo.