La campaña de James Talarico sumó este miércoles un respaldo que pocos candidatos demócratas en Texas pueden exhibir.
La campaña de James Talarico sumó este miércoles un respaldo que pocos candidatos demócratas en Texas pueden exhibir: cinco políticos republicanos que ocuparon cargos públicos en el estado aparecieron en un video para apoyarlo y para cargar, sin matices, contra su rival por el escaño al Senado, el fiscal general Ken Paxton.
En el anuncio, Glen Whitley, quien fue juez del condado de Tarrant entre 2007 y 2022, califica a Paxton como «el político más corrupto que Texas ha visto nunca» y asegura que le avergüenza que el fiscal general esté en la papeleta electoral. Tarrant, en el área de Dallas-Fort Worth, es uno de los condados más disputados del estado y los analistas lo miran como un termómetro del rumbo de las elecciones del próximo 3 de noviembre.
James Talarico reúne a tres exlegisladores, un exjuez y un exalcalde
Junto a Whitley aparecen Todd Smith, Bennett Ratliff y Alan Steelman, tres exlegisladores estatales republicanos, y Rusell Thomas, exalcalde de Ennis. Los cinco ocuparon cargos en representación del Partido Republicano y ahora piden el voto, en cámara, por el candidato demócrata.
El video no llega aislado. Una semana antes, otras dos voces republicanas de peso en Texas ya se habían desmarcado públicamente de Paxton: Neil Bush, hijo del expresidente George H. W. Bush y hermano del también expresidente George W. Bush, y Wayne Thorburn, exdirector ejecutivo del Partido Republicano de Texas.
El historial que persigue a Paxton
Paxton, elegido fiscal general en 2014, arrastra un largo historial de denuncias de corrupción. En 2015, un gran jurado del condado de Collin lo acusó formalmente de fraude bursátil, un caso que se cerró en 2024 con un acuerdo de intervención previa al juicio, sin declaración de culpabilidad. El Departamento de Justicia también lo investigó por denuncias de corrupción y abuso de poder, en pesquisas que no derivaron en cargos y se cerraron en las últimas semanas del Gobierno de Joe Biden.
Su candidatura, además, nació con fricción dentro de su propio partido: la decisión de Donald Trump de respaldarlo frente al senador John Cornyn en las primarias republicanas recibió amplias críticas de legisladores y estrategas conservadores.
Una carrera de más de 500 millones de dólares
La contienda por el escaño de Texas en el Senado se ha convertido en una de las más importantes de este ciclo: en conjunto se han gastado más de 500 millones de dólares en anuncios, según datos de la firma AdImpact recogidos por medios estadounidenses. Texas no elige a un demócrata para ese escaño desde 1988.
Las encuestas muestran una carrera cerrada. Tras semanas con Talarico por delante por unos pocos puntos, el margen se ha ido estrechando y el agregador RealClearPolitics lo sitúa ahora 1,8 puntos por encima de Paxton. El desenlace se conocerá el martes 3 de noviembre, en unas elecciones de medio mandato en las que, según los datos de votación anticipada, los demócratas mantienen su ventaja en el voto anticipado a seis días de la cita.
Texas es también uno de los frentes donde Trump ha concentrado su ofensiva final de campaña, con dos mítines y la promesa de gasolina barata. En ese escenario, que cinco exfuncionarios republicanos pidan abiertamente el voto por el demócrata es el tipo de grieta que la campaña de Talarico buscaba mostrar en la recta final.