La ingeniería sísmica en Venezuela recibirá un impulso directo desde Estados Unidos. El Departamento de Estado otorgó una subvención de 150.000 dólares a Miyamoto Global Disaster Relief para apoyar un programa de formación dirigido a estudiantes venezolanos, según informó este miércoles la embajada estadounidense en Caracas.
El proyecto unirá a la Universidad Central de Venezuela con la Universidad Estatal de Arizona en una colaboración académica centrada en tres frentes: la ingeniería sísmica, la infraestructura resiliente y la prevención de desastres. La idea es que los futuros ingenieros del país se formen con estándares capaces de responder a un territorio atravesado por fallas activas.
Ingeniería sísmica en Venezuela dentro del plan de tres fases
El encargado de negocios estadounidense, John Barrett, explicó en X que el aporte forma parte de la apuesta de Washington por invertir en el «talento venezolano» y en la «recuperación económica bajo el plan de tres fases» del presidente Donald Trump, que contempla estabilización, recuperación y transición para el país.
Estados Unidos ha sido uno de los países que más ha apoyado a Venezuela después del doble terremoto del 24 de junio, de acuerdo con datos de la ONU. Ese respaldo ya se había traducido en ayuda humanitaria canalizada por distintos sectores, como las donaciones reunidas para los afectados por los terremotos, y ahora suma un componente de formación técnica pensado para el mediano plazo.
Un contrato previo de escombros y estándares de construcción
La alianza con Miyamoto International no empieza de cero. El pasado septiembre, Venezuela firmó un contrato con esa firma global de ingeniería para la remoción de unos tres millones de toneladas métricas de los escombros generados por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país.
Ese contrato también contempla el intercambio de conocimientos técnicos, el fortalecimiento de los estándares de construcción en el país y la implementación de protocolos avanzados para la prevención de desastres y la protección de la población, según informó entonces el Ministerio de Comunicación venezolano. La nueva subvención encaja en esa misma línea: primero retirar los escombros, después formar a quienes deberán construir mejor.
La magnitud de la tarea se entiende con el último balance oficial, publicado el 24 de agosto, cuando se cumplieron dos meses de la tragedia: los sismos dejaron al menos 6.509 muertos, 14.239 viviendas con afectaciones moderadas y 11.001 viviendas con daños graves. Formar especialistas en Venezuela en ingeniería sísmica es, en ese contexto, una inversión en que la próxima emergencia encuentre al país mejor preparado.