La lesión de Rodri Hernández es el batacazo que nadie quería en el FC Barcelona.
La lesión de Rodri Hernández es el batacazo que nadie quería en el FC Barcelona. El centrocampista español, de 30 años, sufrió una pequeña lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha que lo mantendrá alejado de las canchas durante aproximadamente un mes, un revés que llega justo cuando el equipo blaugrana atraviesa un tramo cargado de partidos decisivos entre LaLiga y la Champions League.
La noticia se conoció este miércoles, horas después de que el Barcelona venciera 3-0 al Aston Villa en la jornada 4 de la Champions, en una noche de doblete de Raphinha y gol de Lamine Yamal que acabó con el invicto inglés. El equipo mostró pegada, control y ritmo para competir al más alto nivel, pero la alegría quedó empañada por el parte médico de su mediocentro titular.
La lesión de Rodri: qué se pierde el Barcelona
Sin Rodri, el Barcelona pierde a su ancla en el centro del campo: el jugador que ordena la salida de balón, protege a la defensa y marca el tempo del equipo. Su ausencia estimada de un mes abarca seis compromisos de máxima exigencia, empezando por la visita al Atlético de Madrid del 8 de noviembre, en la jornada 12 de LaLiga.
Después quedaría fuera del duelo en casa ante el Villarreal (22 de noviembre, jornada 13), del viaje europeo para medirse al Sabah (25 de noviembre, jornada 5 de la Champions) y de la visita al Deportivo La Coruña (29 de noviembre, jornada 14). Ya en diciembre se perdería también el partido como local frente al Celta de Vigo (6 de diciembre, jornada 15) y el choque de Champions ante el Manchester City (8 de diciembre, jornada 6), un reencuentro con su exclub que el propio jugador tenía marcado en el calendario.
El calendario que se pierde por la lesión de Rodri
El mes de baja coincide con una secuencia que puede marcar la temporada. En LaLiga, el Barcelona visita al Atlético de Madrid y al Deportivo La Coruña y recibe al Villarreal y al Celta de Vigo, cuatro partidos ante rivales que suelen exigir máxima intensidad en el centro del campo. En Europa, el viaje a Azerbaiyán para enfrentar al Sabah y la visita del Manchester City al Camp Nou completan un tramo en el que cada punto pesa en la clasificación de la fase de liga de la Champions.
El cuerpo técnico tendrá que repartir los minutos de Rodri entre las alternativas de la plantilla, con más protagonismo para los mediocentros de rotación y ajustes en la presión tras pérdida, una de las señas del equipo que más depende del posicionamiento del español. La gestión de cargas será clave: forzar su regreso antes de tiempo, con su historial reciente, sería un riesgo que el club no parece dispuesto a correr.
Un historial físico que preocupa
La preocupación en el club no nace solo de esta lesión, sino de la acumulación reciente. Rodri estuvo parado 220 días y se perdió 51 partidos con el Manchester City tras la rotura del ligamento cruzado que sufrió el 23 de septiembre de 2024. Desde su regreso, ha encadenado ocho lesiones entre problemas musculares y de rodilla que lo tuvieron otros 230 días de baja, con 30 encuentros perdidos.
Ese historial fue, precisamente, el gran debate de su fichaje. Barcelona y Real Madrid se pelearon durante todo el verano por el Balón de Oro español tras el Mundial 2026, y la pelea la ganó el club blaugrana convenciéndolo con un estilo de juego más parecido al de la selección española y al del City. En la directiva madridista había dudas sobre la capacidad del jugador para mantenerse sano, y esta primera lesión muscular de la temporada reabre ese debate.
El cuerpo técnico blaugrana deberá ahora recomponer el centro del campo durante las próximas cuatro semanas sin su pieza estructural, en un calendario que no da respiro. La evolución del bíceps femoral marcará si el regreso puede adelantarse a los últimos compromisos de diciembre o si la baja se estira más allá del mes estimado. Por ahora, el parte es claro: el Barcelona pierde a Rodri en el momento más exigente del otoño.
En el vestuario, el mensaje es de prudencia. La lesión de Rodri es muscular y de grado leve, pero su historial obliga a no saltarse ningún paso de la recuperación: readaptación progresiva, minutos controlados a su vuelta y seguimiento diario del bíceps femoral derecho. El objetivo del club es tenerlo de vuelta para el tramo final de diciembre sin asumir el riesgo de una recaída que convertiría un mes de baja en un problema mucho mayor. La afición, mientras tanto, ya hace cuentas con el calendario que su equipo afronta sin su mediocentro titular. (Meridiano)