India y Pakistán anunciaron este sábado un alto el fuego inmediato, poniendo fin a los enfrentamientos más intensos en décadas entre estas dos potencias nucleares vecinas. El acuerdo, anunciado inicialmente por el presidente estadounidense Donald Trump, marcó un giro inesperado en una crisis que parecía fuera de control, tras una escalada de ataques y represalias en la disputada región de Cachemira. Sin embargo, a pocas horas del anuncio, se reportaron violaciones del cese al fuego, lo que genera incertidumbre sobre la durabilidad de la tregua.
Tregua entre India y Pakistán
Poco antes de las 8 a.m. ET (5 p.m. hora local), el presidente Donald Trump comunicó a través de su red social Truth Social que, tras intensas negociaciones mediadas por Estados Unidos, India y Pakistán habían acordado un “ALTO EL FUEGO COMPLETO E INMEDIATO”. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que además del cese de hostilidades, ambas naciones acordaron iniciar conversaciones sobre un amplio abanico de temas en un lugar neutral.
Pakistán confirmó minutos después que el alto el fuego estaba vigente, y la India hizo lo propio poco después. No obstante, el Ministerio de Información de la India restó importancia al papel de Estados Unidos en el acuerdo, asegurando que el pacto se había elaborado “directamente entre los dos países” y negando que se hubieran acordado nuevas conversaciones. Por su parte, funcionarios pakistaníes elogiaron el liderazgo estadounidense, destacando la labor de Rubio y el vicepresidente J.D. Vance en las negociaciones.
Los enfrentamientos recientes comenzaron tras un ataque armado el 26 de abril en Pahalgam, Cachemira administrada por India, donde murieron al menos 26 turistas, hecho que India atribuyó a militantes apoyados por Pakistán, acusación que Islamabad niega.
En respuesta, India lanzó la “Operación Sindoor”, una serie de ataques contra posiciones pakistaníes en Cachemira y otras áreas, con Pakistán respondiendo con bombardeos propios, incluyendo ataques cerca de Islamabad. La escalada incluyó ataques con drones y artillería, con daños significativos en ambas partes y temores globales sobre un conflicto nuclear.
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La tensión se vio agravada por declaraciones contradictorias y acusaciones mutuas, con India rechazando la mediación internacional, mientras Pakistán solicitaba apoyo externo para presionar a India a dialogar. Expertos señalan que esta disparidad refleja las posturas históricas de ambos países: India se considera una potencia emergente que evita la intervención externa, mientras Pakistán depende en gran medida de la ayuda internacional.
Estados Unidos inicialmente minimizó su papel, con Vance afirmando que no se involucrarían en una guerra que no podían controlar. Sin embargo, ante la gravedad del conflicto, Washington intensificó su diplomacia, enviando a altos funcionarios para mediar y evitar una escalada mayor.


