Los incendios en España arrasaron unas 299.000 hectáreas durante los nueve primeros meses de 2026, una cifra que equivale al 44 % de toda la superficie quemada en la Unión Europea en ese mismo periodo. Así lo concluye un informe del centro de investigación Zero Carbon Analytics publicado este miércoles, que sitúa a España, con mucha diferencia, como el país más castigado por el fuego en el bloque comunitario durante este año.
En conjunto, los incendios quemaron unas 680.000 hectáreas en la Unión Europea hasta finales de septiembre, casi el doble de la media registrada en las dos últimas décadas. Con esos datos, 2026 ya es el tercer peor año de la serie histórica iniciada en 2006, solo por detrás de 2022 y de 2025, una secuencia que los autores del estudio presentan como un cambio estructural del riesgo, y no como una temporada aislada.
Incendios en España: el 44 % del total europeo y un julio de récord
Detrás de España aparecen Italia, con el 17 % de la superficie quemada en la UE, y Francia, con el 14 %. Los países mediterráneos del bloque concentraron en conjunto el 94 % del área arrasada, según el informe. El peor momento del año se vivió en julio: ese mes España superó en un 21 % su anterior récord de superficie quemada en un mes de julio, establecido en 2022, y el conjunto de la Unión Europea alcanzó su máximo histórico para ese mes, con 353.000 hectáreas calcinadas.
El estudio, que cita análisis de World Weather Attribution, calcula que el cambio climático hizo al menos veinte veces más probables las condiciones meteorológicas extremas favorables a los incendios registradas en el centro de España. «Estamos presenciando un peligroso cambio estructural en el panorama de los incendios forestales en Europa», advirtió la autora principal del trabajo, Joanne Bentley-McKune, quien señaló que el calentamiento provocado por la actividad humana está multiplicando los días con condiciones extremas.
Daños al aire, pérdidas sin asegurar y una respuesta europea en marcha
Las consecuencias fueron más allá del monte quemado. Los incendios deterioraron gravemente la calidad del aire, con concentraciones medias diarias de partículas finas PM2,5 de 96 microgramos por metro cúbico cerca de Madrid, más de seis veces el valor guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe alerta además de las crecientes dificultades para asegurar los daños por incendios y recuerda que el 75 % de las pérdidas por catástrofes climáticas en la UE entre 1980 y 2024 no estuvieron cubiertas por seguros.
El estudio se conoce un día después de que la Comisión Europea presentara su propuesta para crear un Marco de Resiliencia Climática, pensado para reforzar la preparación ante los daños del aumento de las temperaturas e incluir evaluaciones de adaptación en todas las políticas sectoriales. El contexto encaja con otros indicadores recientes del calentamiento global, como el nuevo récord de gases de efecto invernadero confirmado por la OMM, y con las alertas de organismos internacionales que piden prepararse ante fenómenos extremos cada vez más intensos, entre ellos un El Niño muy fuerte con inundaciones y sequías severas.
«Tratar los incendios forestales únicamente como emergencias a las que responder ya no es viable», afirmó Bentley-McKune. La investigadora insistió en que la gestión del territorio puede reducir los riesgos locales, pero no sustituye a una reducción urgente de las emisiones de los combustibles fósiles, la conclusión central de un informe que convierte a España en el ejemplo más claro de la nueva temporada de fuego europea.
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