Dos terremotos en Filipinas, de magnitud 5,1 y 5,4, sacudieron este miércoles con menos de hora y media de diferencia la isla de Mindanao.
Dos terremotos en Filipinas, de magnitud 5,1 y 5,4, sacudieron este miércoles con menos de hora y media de diferencia la isla de Mindanao, en el sur del archipiélago, según informó el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs), sin que por el momento se hayan emitido reportes de daños o víctimas.
El primer temblor se produjo a las 7:43 de la mañana, hora local (23:43 GMT del martes), a 18 kilómetros de profundidad, con su epicentro a 21 kilómetros al noroeste del municipio de Sarangani, en la provincia de Davao Occidental. El Phivolcs descartó que ese primer sismo hubiera provocado daños.
Terremotos en Filipinas: dos sismos en menos de 90 minutos
El segundo de los terremotos en Filipinas de esta jornada, de magnitud 5,4, tuvo lugar a las 9:11, hora local (1:11 GMT), a 10 kilómetros de profundidad, y su epicentro se situó a solo 11 kilómetros del mismo municipio de Sarangani, sin que tampoco se hayan reportado incidencias por el momento.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) cifró las magnitudes en 5,1 y 5,2, respectivamente, y situó los hipocentros a 57,8 y 45,9 kilómetros de profundidad, cerca de la localidad sureña de Balangonan. Ambos sismos alcanzaron una intensidad de cuatro, calificada de «moderadamente fuerte» en la escala de diez niveles del Phivolcs, en el municipio de Sarangani, y se percibieron con intensidad tres o inferior en las zonas próximas.
Clases y oficinas suspendidas en Sarangani por precaución
El gobernador de la vecina provincia de Sarangani, Rogelio Ruel Pacquiao, ordenó tras el primer terremoto suspender las clases presenciales y el trabajo en las oficinas gubernamentales para «permitir inspecciones de seguridad y evaluaciones de daños» en las áreas cercanas, según un comunicado publicado en su cuenta oficial de Facebook.
La medida preventiva busca que los equipos locales revisen escuelas y edificios públicos antes de retomar la actividad normal, una práctica habitual en un país acostumbrado a convivir con la actividad sísmica, pero que esta vez cobra un significado especial por el historial reciente de la misma zona.
Réplicas de los grandes sismos de junio en la misma costa
El Phivolcs señaló que ambos movimientos son réplicas de los terremotos de magnitud 7,8 y 6,5 que se registraron el pasado junio frente a las costas de Sarangani y Davao Occidental, y que dejaron cerca de un centenar de fallecidos, un millar de heridos y unas 100.000 personas desplazadas. La secuencia de este miércoles, mucho más débil, no ha causado hasta ahora consecuencias comparables.
Filipinas se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7.000 terremotos, la mayoría de intensidad moderada. La región volvió a moverse también esta semana al otro lado del Pacífico, donde una réplica de magnitud 5,7 cerca de la isla de Coiba, en Panamá, elevó a más de 1.152 los movimientos de la secuencia sísmica de ese país, y la actividad regional forma parte del contexto que siguen organismos como el Phivolcs y el USGS en todo el cinturón. Las autoridades filipinas mantienen la vigilancia sobre la zona de Sarangani ante la posibilidad de nuevas réplicas en las próximas horas.
La sucesión de terremotos en Filipinas de este miércoles se suma a una semana de actividad constante en el suroeste del Pacífico. Los terremotos en Filipinas rara vez llegan solos: el Phivolcs mantiene una red de estaciones que registra cada réplica y actualiza los boletines a medida que llegan los datos de campo, y sus técnicos revisan si los terremotos en Filipinas de una misma secuencia comparten la falla que originó el evento principal, como ocurrió con los grandes sismos de junio en esta misma costa de Mindanao.
Para los residentes de Sarangani y Davao Occidental, la recomendación oficial tras estos terremotos en Filipinas es revisar las viviendas en busca de grietas nuevas, asegurar los objetos que puedan caer en una réplica y seguir solo la información de los canales oficiales, evitando los rumores que suelen circular en redes sociales tras cada temblor sentido en la región.