Los gases de efecto invernadero volvieron a batir un récord histórico en la atmósfera, según el informe anual que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentó este martes en Ginebra. La concentración media mundial de dióxido de carbono (CO2), el principal de esos gases, llegó en 2025 a 426,8 partes por millón, lo que equivale al 153 % del nivel de referencia preindustrial de 1750 y confirma que el planeta sigue acumulando calor a un ritmo que no se detiene.
El boletín, elaborado con datos de 179 estaciones de medición de todo el mundo, muestra que la subida frente a 2024 fue de 2,8 partes por millón. Ese aumento supera la media de la década 2011-2020, que fue de 2,4 partes por millón al año, y es más del triple del incremento anual que se registraba en los años sesenta del siglo pasado, cuando rondaba las 0,8 partes por millón. La concentración actual, además, es un 13 % mayor que la que había en 2004, el año en que la OMM publicó la primera edición de este informe anual.
Gases de efecto invernadero: el metano y el óxido nitroso también marcan máximos
El CO2 no subió solo. El metano, el segundo gas de efecto invernadero en importancia, alcanzó las 1.948 partes por mil millones, el 267 % de su nivel de la era preindustrial. El óxido nitroso, el tercero de los grandes gases que vigila la agencia de la ONU, se situó en 339,1 partes por mil millones en 2025, el 126 % del nivel de 1750. En esta edición, la OMM pidió además prestar atención al hexafluoruro de azufre (SF6), un gas vinculado a la producción y distribución de electricidad cuya concentración también batió récords en 2025: permanece más de mil años en la atmósfera y su potencial de calentamiento a cien años es unas 24.300 veces superior al del CO2.
Al presentar las cifras, la secretaria general adjunta de la OMM, Ko Barrett, advirtió de que estos gases están atrapando una cantidad de calor sin precedentes, lo que alimenta fenómenos meteorológicos más extremos y eleva los riesgos para las economías y las sociedades. Barrett recordó que los 11 últimos años han sido los más cálidos jamás registrados y que el dióxido de carbono permanece durante siglos en la atmósfera, condicionando el clima de generaciones futuras. Son los mismos fenómenos extremos que esta misma semana se han sentido en la región, con la alerta por lluvias y tormenta eléctrica en Medellín o el tornado EF-2 que devastó parte de Requínoa, en Chile.
Los océanos absorben cada vez menos y El Niño acecha en 2027
Aproximadamente la mitad del CO2 que se emite cada año permanece en la atmósfera, mientras que el resto lo absorben los ecosistemas terrestres y los océanos. Esa válvula natural, sin embargo, se está debilitando: la alta responsable científica de la OMM, Oksana Tarasova, advirtió de que el propio calentamiento está reduciendo la capacidad de los océanos para absorber dióxido de carbono, un círculo vicioso que puede acelerar aún más la subida de las concentraciones.
El informe se publica a las puertas de la próxima Conferencia sobre el Cambio Climático, la COP31, que se celebrará en la ciudad turca de Antalya, y con una amenaza adicional en el horizonte: la OMM ha advertido de un nuevo episodio de El Niño que califica de sin precedentes para 2027, con aumentos de la temperatura de la superficie del mar de hasta 3,8 grados que podrían traducirse en un año especialmente duro de olas de calor, incendios e inundaciones. La subida de 2025 fue, eso sí, algo menor que la registrada entre 2023 y 2024, un periodo marcado por un intenso El Niño y por grandes incendios que dispararon las emisiones.